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Consejos para protegerse del frío en la tercera edad

Las bajas temperaturas, las heladas y las olas de frío son, sin duda, uno de los mayores riesgos de mortalidad en los ancianos.

Ante las inclemencias propias del invierno, damos unas breves pautas para afrontar el invierno en la tercera edad de forma segura sin olvidar que existen residencias y servicios especiales, como la teleasistencia, que aseguran, en todo lo posible, el bienestar de los mayores.

 

Abrigarse adecuadamente

Esto es necesario tanto para salir a la calle como para estar en casa. Dos imprescindibles son el gorro y los guantes para mantener el calor, así como usar ropa cómoda y cálida en el hogar y ahorrar también en calefacción.

También hay que tener en cuenta que no es recomendable salir a la calle si hace mal tiempo, nieva o llueve ya que el suelo está resbaladizos y la probabilidad de sufrir una caída aumenta considerablemente.

 

Cuidar la alimentación y reforzar el organismo

El invierno es la estación del año que provoca más gripes y resfriados por el cambio brusco de temperatura. Por ello las personas mayores deben cuidar la alimentación para que el organismo se sienta reforzado.

Los alimentos que el cuerpo demanda en invierno deben proporcionar más calor a nuestro cuerpo, por ello, se recomienda tomar:

Hidratos de carbono: ayudan a mantener el nivel de glucosa en sangre como el pan, el arroz y las patatas.

Hidratación: se aconseja beber líquidos, aunque no se tenga sed, en forma de agua, zumos, caldos o infusiones calientes. Conviene limitar las bebidas estimulantes, como alcohol y refrescos.

Carne, pescado, huevos y lácteos: el consumo de pescado ha de ser mayor que el de carnes y se pueden tomar hasta 4 huevos por semana. El consumo de lácteo puede llegar a 3 raciones al día.

Frutas, verduras y legumbres: hay que aprovechar los cítricos en esta época del año, ricos en vitaminas y antioxidantes. Su alto contenido en vitamina C la hace necesaria para los huesos y articulaciones.

 

Ventilación adecuada y sistema de calefacción

Al igual que en otras estaciones del año, es imprescindible ventilar las habitaciones para evitar la acumulación de gases o humos, pero con moderación.

Hay que tener en cuenta que las corrientes de aire puede ser peligrosas para la salud, al igual que un mal estado del sistema de calefacción.

Por ello es importante revisar el sistema de calefacción y comprobar que funciona bien y si la casa dispone de chimenea asegurarnos de que el tiro está abierto y limpio.

 

Evitar los accidentes

El frío también aumenta el riesgo de accidentes, tanto dentro como fuera de casa.

Fuera de casa, la formación de placas de hielo puede producir caídas. Por ello hay que utilizar zapatos adecuados, resistentes al agua y con suela antideslizante para los días de lluvia o de nieve.

Aunque es bueno mantenerse activo todo el año, si las condiciones meteorológicas son adversas (nieve, hielo, lluvia, vientos fuertes y fríos) hay que tener cuidado y, a veces, la mejor opción es no salir de casa.

En casa, el mal uso de braseros y de estufas de gas o leña conlleva riesgo de incendio y de intoxicación por monóxido de carbono.

Revise periódicamente las estufas de gas y siga las recomendaciones de seguridad si usa un brasero. Si la casa dispone de chimenea, asegúrese de que el tiro está abierto y limpio.

Para las personas mayores, sobre todo si viven solas o sufren alguna patología que las limite, el sistema de calefacción que conlleva menos riesgos es el radiador eléctrico.

 

En Residència Sol i Natura cuidamos de los mayores y tenemos todo preparado para que pasen un invierno cómodo y feliz.

 

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