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Caminando hacia un mundo libre de contenciones.

Hasta ahora el uso de la contención en los centros ha tenido como objetivo el contener físicamente y / o farmacológicamente al residente que se agita o que tiene una conducta violenta, para reducir de esta forma el riesgo de caídas, autolesiones, el daño a otras personas, incluso, el deterioro de las instalaciones, y cualquier otro accidente con grave perjuicio para su propia integridad física o de los demás.

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No obstante, este modelo de gestión en los últimos años ha comenzado ostensiblemente a cambiar en nuestro sector. La supresión y / o el uso racional de las contenciones físicas está comportando un cambio de modelo asistencial centrado en la persona y en su dignidad, así como un trabajo de equipo interdisciplinar con todo el personal de atención directa, reto al que cada día se suman más residencias, que empiezan a trabajar para alcanzar este objetivo, y que también viene propiciado desde la labor de asesoramiento desarrollada por el Servicio de Inspección.

Ahora, en la gran mayoría de las residencias estamos valorando a la persona como individuo particular, estudiando sus necesidades, su problemática, las reservas características y factores de riesgo, con el propósito de llegar a una solución que resuelva «el problema «sin necesidad de utilizar dichas sujeciones, y sólo cuando no funcionan estas medidas alternativas, porque hayan resultado infructuosas, se recurre a alguno de los tipos de medidas de sujeciones.

Hay varios métodos que nos ayudan para llegar a ser un centro libre de contenciones.

Por otro lado, tampoco se puede pretender una seguridad total para nuestros residentes, una sobreprotección a la hora de cuidar no es buena, ya que esto invalidaría la propia existencia, y se debe promover la autonomía personal y debe asumir el riesgo que conlleva la vida misma, de lo que las familias también deben ser conscientes, colaborando todos juntos para conocer y respetar los valores y voluntades de la persona atendida. Como una vez me dijo una Inspectora de Bienestar Social, «chica, la vida es un riesgo …»

La actuación inmediata estándar, frente a todo cambio significativo de comportamiento, es hacer unavaloración integral de la persona, identificando y tratando los problemas psicosociales, funcionales y sanitarios que puedan ser responsables de la situación particular del residente.

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Se utiliza el denominado método conceptual «DSM», que consiste en la observación durante horas de la conducta del residente, en diferentes franjas horarias, a fin de detectar los posibles problemas y las necesidades que precisa. A continuación, por parte del personal sanitario y cuidador se debe analizar toda la información y valoraciones, y después, con toda la información acumulada, se decidirá por parte del equipo interdisciplinario que se hará, adoptando un plan de medidas como estrategia que sea adecuado al estado de la persona, entre las que destacan:

  • Hacer un abordaje verbal hacia la persona.
  • Hacer un tratamiento de los problemas de salud del residente.
  • Aplicar medidas ambientales y / o conductuales, como por ejemplo:

a) Modificar el entorno físico a las necesidades y el bienestar de las personas, como crear espacios diferenciados, adaptaciones a la vida diaria y estímulos sensoriales, y para hacerlo más seguro, como por ejemplo, utilizar butacas ergonómicas con orejeras y con reposa pies, el descanso diurno del residente; en las habitaciones, camas articuladas más bajos, que eviten que el residente se haga daño si se cae al suelo, además de barandillas, como elemento de seguridad, y siempre y cuando no exista el riesgo de que el residente pueda saltar por encima de la barandilla; un pavimento que sea un suelo caliente; un jardín terapéutico, dotado de huertos urbanos, agua y texturas de colores, y barandillas en los recorridos, etc ..

b) Organizar un programa de estimulación física y actividades que llegue al máximo número de usuarios y que sea impartido por el máximo número posible de profesionales. Resulta muy importante que la persona mayor haga un tipo de ejercicio adecuado a su situación médica, como por ejemplo, dar paseos.

c) Mantener la rutina habitual de cada individuo.

d) Aumentar el trato amable y humanitario por parte del personal sanitario y cuidador con la persona, como por ejemplo, rascar la espalda, hacer masajes de manos, abrazar o coger las manos, ya que transmiten una influencia calmante y una sensación de amor y de seguridad, que hace disminuir los problemas de comportamiento.

En definitiva, los profesionales que trabajamos en las residencias intentamos reconocer y responder a las necesidades particulares de cada residente, con un apoyo psicosocial, cuidados sanitarios, actividades y ejercicio regular, en un entorno físico más seguro, suprimiendo el uso de contenciones, o reduciéndolo a los casos que las otras medidas alternativas no han dado éxito.

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Cuidamos a nuestros mayores como personas.

No podemos permanecer impasibles cuando nos levantamos y desayunamos con noticias publicadas en los medios que desprestigian como a profesionales a las personas que trabajamos en las residencias y en los centros de día de la tercera edad, incluso algunos atreviéndose a acusarnos de maltrato psicológico hacia las personas mayores.

El modelo de asistencia que desde hace ya varios años se viene desarrollando e implementando en las residencias y centros de días de la tercera edad tiene como núcleo básico de atención a la persona del residente o del usuario, a sus intereses y preferencias, con la implicación de las familias, para mejorar su calidad de vida, modelo que últimamente se ha venido a consolidar bajo la nomenclatura “Atención centrada en la persona” (ACP).

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El equipo interdisciplinar de los centros (auxiliares, técnicos y directores) se preocupan de conocer a la persona mayor, trazando su historia de vida, con el fin de comprenderle mejor, de respetar sus gustos y preferencias, para que pueda continuar siendo la misma persona que fue y, al fin y al cabo, lograr nuestro objetivo en común, que no es otro, que conseguir su bienestar, haciendo su vida más fácil y agradable.

Los equipos directivos dirigen su esfuerzo en planificar e implementar en el seno de nuestras organizaciones una formación orientada a mejorar las competencias técnicas y profesionales de los empleados que atienden a nuestros mayores, potenciando sus conocimientos y dotándoles de las herramientas necesarias para que sean capaces de introducir los cambios que en los procesos formativos les han sido planteados, y de esta forma conseguir implementar un modelo de atención centrado en la persona.

Quedan muchas cosas por hacer, muchas cosas que pulir en el desarrollo de nuestro trabajo y en ese camino estamos, con dedicación y conciencia de que existe una necesidad de cambio en la manera de mirar los centros geriátricos por parte de todos, no sólo de las personas que trabajamos en las residencias.

Al personal se le forma para que trate con suma amabilidad a las personas residentes o usuarias de centros de días. Su formación les enseña que a un anciano no se le trata como a un niño pequeño, pues aunque tenga muchos años, un deterioro cognitivo por sus patologías médicas o vea poco, sigue siendo un hombre o una mujer, con sus derechos y su dignidad, tan íntegros como pueda tenerlos cualquiera de nosotros, y con una larga historia de vida, experiencia y conocimientos acumulados a lo largo de los años que, en muchas ocasiones nos podría sorprender.

Frente a un anciano que se expresa mal y cuesta de entender, no le alzamos la voz, a no ser que de verdad no te oiga, mantenemos la calma, y con un discurso claro y sencillo nos hacemos entender. Muchas veces, ni siquiera el discurso es necesario, basta plantarte delante de la persona, que te vea la cara y tu expresión, y descubres su mirada de complicidad que te confirma que te ha entendido.

Nuestra ética tampoco nos permite hablar en presencia de la persona mayor, como si esta no estuviera….

Le pedimos opinión a la psicóloga de la Residencia Sol i Natura, la Sra. Meritxell Rosa, titulada en un máster de gerontología, una más de esas miles de profesionales que trabajan en las residencias geriátricas por y para nuestros mayores, y le preguntamos por la opinión que le merece oír en los medios que se nos tache de “maltratadores” a los centros. Nos manifiesta que “trabajo desde hace algunos años en el ámbito geriátrico, en residencias. A lo largo de todo este tiempo he tratado a las personas mayores como lo que son: personas de avanzada edad, con su historia de vida, sus experiencias, sus valores, etc, siendo cada uno de ellos una persona singular, individual y especial, diferente a otra (obviamente como todas las personas!).

Sí, seguramente, en los centros geriátricos podemos cometer errores, pero se hace el máximo esfuerzo por todo el personal para acompañar en esta etapa de la vida, suplir aquellas necesidades básicas que no puedan realizar por ellas mismas, escuchar las historias que quieren contarnos y todo aquello que pueda optimizar su calidad de vida dado el cambio que supone vivir en una residencia. Quedan muchas cosas por hacer, muchas cosas que pulir en el desarrollo de nuestro trabajo y en ese camino estamos, con dedicación y conciencia de que existe una necesidad de cambio en la manera de mirar los centros geriátricos por parte de todos, no sólo de las personas que trabajamos en las residencias.

¿Maltrato psicológico? Perdón, pero no puedo evitar esbozar una sonrisa cuando leo el artículo y vuelvo a ver que entre otros, el centro de la diana somos aquellos profesionales entregados a acompañar a nuestros ancianos como personas, personas mayores, con su nombre y apellidos, respetando sus creencias, sus valores, sus sentimientos, sus emociones, pensamientos y todo aquello que hacen que cada persona sea única.

De nuevo, echo en falta que no se hable del maltrato recibido desde las comunidades autónomas, las consejerías y gobierno estatal: los recortes, el eterno convenio de las residencias y otros elementos se manifiestan en auténticos signos que sí deben remarcarse como auténticos factores de maltrato: número limitado de absorbentes (compresas y pañales) necesarios para una persona mayor con incontinencia, eliminación de tratamientos médicos farmacológicos por reducción de costes y ratios en la Sanidad, aumento del grado de deterioro cognitivo y funcional para ahorrar ayudas económicas en el ámbito de la Dependencia, visitas médicas de especialistas que no llegan,… en definitiva, la falta de políticas dirigidas a este sector de la población: los profesionales que nos dedicamos vocacional y profesionalmente al acompañamiento de personas mayores vemos a las personas, no un número de historia ni una etiqueta ni un gasto.

Somos realistas y sabemos que siempre hay cosas para mejorar y en esta mejora está nuestro empeño y desempeño en el día a día y por una vez, sería interesante que las miras se pusieran un poco más arriba de los profesionales de campo. “

Podríamos resumir todo en que en las residencias y centros de día tenemos muy en cuenta a nuestros mayores, como a personas que integran un colectivo vulnerable, y pensamos de corazón en la actitud que debemos adoptar a la hora de cuidarlos, para tener en cuenta su historia de vida y lograr su bienestar.

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La salud mental en la tercera edad.

Aunque la mayoría de las personas mayores tienen una buena salud mental, muchas corren el riesgo de presentar trastornos mentales, enfermedades neurológicas o problemas de consumo de sustancias, además de otras afecciones, como la diabetes, la hipoacusia o la artrosis.
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Por otra parte, a medida que envejecemos aumentan las probabilidades de que padezcamos varias afecciones al mismo tiempo.

El problema

La proporción de personas mayores está aumentando rápidamente en todo el mundo. Según se calcula, entre 2015 y 2050 dicha proporción casi se duplicará, pasando de 12 a 22%. En números absolutos, el aumento previsto es de 900 millones a 2 000 millones de personas mayores de 60 años. Los adultos mayores pueden sufrir problemas físicos y mentales que es preciso reconocer.

Más de un 20% de las personas que pasan de los 60 años de edad sufren algún trastorno mental o neural (sin contar los que se manifiestan por cefalea) y el 6,6% de la discapacidad en ese grupo etario se atribuye a trastornos mentales y del sistema nervioso. Estos trastornos representan en la población anciana un 17,4% de los años vividos con discapacidad. La demencia y la depresión son los trastornos neuropsiquiátricos más comunes en ese grupo de edad.

Los trastornos de ansiedad afectan al 3,8% de la población de edad mayor y los problemas por abuso de sustancias psicotrópicas, casi al 1%; asimismo, aproximadamente una cuarta parte de las muertes por daños autoinfligidos corresponden a personas de 60 años de edad o mayores. Es frecuente que los problemas por abuso de sustancias psicotrópicas en los ancianos se pasen por alto o se diagnostiquen erróneamente.

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El personal sanitario y los propios ancianos no reconocen los problemas de salud mental en su verdadera dimensión, y el estigma de las enfermedades mentales propicia que las personas sean aun más reacias a buscar ayuda.

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Los factores de riesgo de los trastornos mentales en adultos mayores

A lo largo de la vida son muchos los factores sociales, psíquicos y biológicos que determinan la salud mental de las personas. Además de las causas generales de tensión con que se enfrenta todo el mundo, muchos adultos mayores se ven privados de la capacidad de vivir independientemente por dificultades de movilidad, dolor crónico, fragilidad u otros problemas mentales o físicos, de modo que necesitan asistencia a largo plazo. Además, entre los ancianos son más frecuentes experiencias como el dolor por la muerte de un ser querido, un descenso del nivel socioeconómico como consecuencia de la jubilación, o la discapacidad. Todos estos factores pueden ocasionarles aislamiento, pérdida de la independencia, soledad y angustia.

La salud mental influye en la salud del cuerpo, y a la inversa. Por ejemplo, los adultos mayores con enfermedades como las cardiopatías presentan tasas más elevadas de depresión que quienes no padecen problemas médicos. Por el contrario, la coexistencia de depresión no tratada y cardiopatía en una persona mayor puede empeorar esta última.

Los adultos mayores también son vulnerables al maltrato, sea físico, sexual, psicológico, emocional, económico o material; al abandono; a la falta de atención y a graves pérdidas de dignidad y respeto. Los datos actuales indican que una de cada 10 personas mayores sufre maltrato. El maltrato de las personas mayores no se limita a causar lesiones físicas sino también graves problemas psíquicos de carácter crónico, como la depresión y la ansiedad.

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La demencia y la depresión en la tercera edad

Demencia

Es un síndrome que se caracteriza por la mengua de la memoria y la capacidad de pensar, trastornos del comportamiento e incapacidad para realizar las actividades de la vida cotidiana. Afecta principalmente a los ancianos, pero no es una parte normal de la vejez.

Se calcula que en el mundo hay unos 47,5 millones de personas aquejadas de demencia. Se prevé que el número de estas personas aumentará a 75,6 millones en 2030 y a 135,5 millones en 2050; además, la mayoría de esos pacientes vivirán en países de ingresos bajos y medianos.

La demencia lleva aparejados problemas sociales y económicos de envergadura por lo que toca a los costos de la asistencia médica, social e informal que impone. Por otra parte, las presiones físicas, emocionales y económicas pueden agobiar a las familias. Tanto las personas aquejadas de demencia como quienes las asisten necesitan apoyo sanitario, social, económico y legal.

Depresión

La depresión puede causar grandes sufrimientos y trastorna la vida cotidiana. La depresión unipolar afecta a un 7% de la población de ancianos en general y representa un 5,7% de los años vividos con una discapacidad entre las personas de 60 años de edad y mayores. En los establecimientos de atención primaria de salud la depresión no se diagnostica ni se trata como debiera. Es frecuente que los síntomas de este trastorno en los adultos mayores se pasen por alto y no se traten porque coinciden con otros problemas que experimentan los adultos mayores.

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Los adultos mayores con depresión tienen un desempeño más deficiente en comparación con los que padecen enfermedades crónicas como las enfermedades pulmonares, la hipertensión arterial o la diabetes sacarina. Este trastorno también aumenta la percepción de tener mala salud, la utilización de los servicios médicos y los costos de la asistencia sanitaria.

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Estrategias de tratamiento y asistencia

Es importante que los prestadores de asistencia sanitaria y la sociedad en su conjunto presten atención a las necesidades especiales de los grupos de población de edad mayor mediante las medidas siguientes:

  • capacitación de los profesionales sanitarios en la atención de los ancianos;
  • prevención y atención de las enfermedades crónicas que acompañan a la vejez, como los problemas mentales, neurales y por abuso de sustancias psicotrópicas;
  • elaboración de políticas sostenibles sobre la asistencia a largo plazo y los cuidados paliativos;
  • creación de servicios y entornos que favorezcan a las personas de edad.

Promoción de la salud

La salud mental de los adultos mayores se puede mejorar mediante la promoción de hábitos activos y saludables. Ello supone crear condiciones de vida y entornos que acrecienten el bienestar y propicien que las personas adopten modos de vida sanos e integrados.

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La promoción de la salud mental depende en gran medida de estrategias conducentes a que los ancianos cuenten con los recursos necesarios para satisfacer sus necesidades básicas, tales como:

  • protección y libertad;
  • viviendas adecuadas mediante políticas apropiadas;
  • apoyo social a las personas de edad más avanzada y a quienes cuidan de ellas;
  • programas sanitarios y sociales dirigidos específicamente a grupos vulnerables como las personas que viven solas y las que habitan en el medio rural o las aquejadas de enfermedades mentales o somáticas;
  • programas para prevenir y abordar el maltrato de los adultos mayores;
  • programas de desarrollo comunitario.

Intervenciones

El reconocimiento y tratamiento oportunos de los trastornos mentales, neurorológicos y por abuso de sustancias psicotrópicas en los adultos mayores revisten una importancia decisiva. Se recomienda aplicar intervenciones psicosociales y farmacológicas.

No se cuenta hoy por hoy con medicamentos para curar la demencia, pero es mucho lo que se puede hacer para apoyar y mejorar la vida de las personas que la padecen, así como a sus cuidadores y familias, como por ejemplo:

  • el diagnóstico temprano para promover el tratamiento oportuno y óptimo;
  • la optimización de la salud física y psíquica y el bienestar;
  • la detección y el tratamiento de síntomas comportamentales y psíquicos difíciles;
  • el suministro de información y apoyo prolongado a los cuidadores.

La atención de la salud mental en la comunidad

Una buena asistencia sanitaria y social en general es importante para mejorar la salud, prevenir enfermedades y tratar los padecimientos crónicos de las personas mayores. Por lo tanto, es importante capacitar a todo el personal sanitario que debe enfrentarse con los problemas y trastornos relacionados con la vejez.
 
Para ello es imprescindible proporcionar a los adultos mayores una atención de salud mental eficaz en el nivel comunitario. La misma importancia tiene poner de relieve la asistencia prolongada de los adultos mayores aquejados de trastornos mentales, así como dar formación, capacitación y apoyo a quienes los atienden.
 
Es imprescindible contar con un marco legislativo apropiado, basado en las normas internacionales sobre derechos humanos, para ofrecer los servicios de la mejor calidad a las personas con enfermedades mentales y a quienes cuidan de ellas.
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Datos y cifras
  • La población mundial está envejeciendo rápidamente. Entre 2015 y 2050 la proporción de la población mundial mayor de 60 años se multiplicará casi por dos, pasando del 12% al 22%.
  • La salud mental y el bienestar emocional tienen la misma importancia en la edad mayor que en cualquier otro periodo de la vida.
  • Los trastornos neuropsiquiátricos representan el 6,6% de la discapacidad total (AVAD) en este grupo etario.
  • Aproximadamente un 15% de los adultos de 60 años o mayores sufren algún trastorno mental.

Alzheimer: el enfermo y la familia frente a la enfermedad.

Si tuviéramos que decir el nombre de una enfermedad que asociemos directamente con la pérdidas de memoria, seguramente una amplia mayoría diríamos la Enfermedad de Alzheimer.

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¿Qué es la enfermedad de Alzheimer?

Se trata de una enfermedad neurodegenerativa que conlleva la muerte de determinadas neuronas. Este proceso de muerte celular no está vinculado al envejecimiento.
Es una enfermedad frecuente. En España hay unos 800.000 casos diagnosticados y, según el Diari de Girona (22-09-2015) el 25% de la población catalana de 80 años padece Alzheimer.

Se trata de una enfermedad progresiva que evoluciona lentamente durante diez o quince años y su frecuencia aumenta con la edad.

Su desarrollo es relativamente homogéneo: primero afecta a la memoria de los hechos recientes; después, poco a poco, a las funciones cognitivas, hasta que incapacita al paciente para llevar una vida autónoma. Solo afecta al cerebro y no al resto del cuerpo.

La enfermedad de Alzheimer se caracteriza por provocar problemas de memoria, aislados durante bastante tiempo, que afectan principalmente a los hechos recientes y que, aunque ligeros, tienen repercusión en la organización de la vida cotidiana y entrañan un cambio en las relaciones con los demás. Van acompañados de dificultades de localización y orientación espacial y temporal.

El paciente confunde fechas, no sabe qué día es ni en qué año vive, tiene tendencia a perderse cuando pasea y, con frecuencia, no se da cuenta de sus dificultades. Este fenómeno se denomina agnosia y resulta tremendamente penoso para el entorno familiar del enfermo.

No es que el paciente niegue su enfermedad, sino que realmente no tiene capacidad para evaluar de manera correcta su amnesia, que está vinculada al mal funcionamiento de determinadas estructuras cerebrales. El enfermo «olvida que olvida» y por eso piensa que los consejos que se le dan están fuera de lugar y que la preocupación de los demás no está justificada.

La evolución de la enfermedad es lenta y progresiva, y acaba afectando al conjunto de las funciones cognitivas, incapacitando al paciente para los actos habituales de la vida diaria: hacer recados, preparar la comida, tomar sus medicinas, controlar el dinero… En un estadio más avanzado, el enfermo necesita ayuda para tareas aún más sencillas, como vestirse o lavarse.

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¿Cómo se diagnostica el Alzheimer?

Por el momento, no existe ningún análisis de sangre o una prueba médica de imagen que permita diagnosticar de forma rápida y fiable la enfermedad de Alzheimer. Sólo es posible llegar al diagnóstico después de un proceso largo en el que se persigue tanto evaluar los problemas como descartar otras posibles causas.

El diagnóstico sólo puede establecerse al término de estas tres etapas:

1. Consulta con el médico de cabecera: Cuando exista la menor duda, hay que consultar al médico de atención primaria. Antes de acudir a la consulta, conviene anotar en un papel los principales incidentes que motivan nuestra preocupación, sin olvidar incluir aquellos acontecimientos que hayan podido tener fuerte impacto en la vida de la persona (un traslado de casa, la muerte de alguien próximo…) ni la lista de los medicamentos que toma.

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Un médico generalista no tiene ni la capacidad ni los medios para diagnosticar la enfermedad, debe dirigirnos al especialista; si no lo hace, no hay que dudar en pedírselo.

2. La consulta en la unidad de memoria: El neurólogo o el geriatra reunirán la información precisa sobre la situación del paciente y solicitarán la realización de tests para evaluar su estado y tomar las medidas convenientes.

3. Exámenes complementarios: El mal de Alzheimer se puede confundir con otras enfermedades y, a veces, es difícil distinguirlo de algunos tipos de depresión. También ciertas intoxicaciones por medicamentos o el alcoholismo crónico pueden parecer, erróneamente, Alzheimer. Por todo ello, nunca se debe ocultar nada al médico.

Con el fin descartar posibles problemas vasculares (infarto cerebral) u otros que precisen neurocirugía (tumor, hematoma) pueden realizarse un escáner o una resonancia magnética. Los análisis de sangre son útiles para descartar otras enfermedades, como las disfunciones de tiroides.

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Alzheimer: señales de alerta

Vigilar los síntomas permite un diagnóstico precoz del Alzheimer. Es imprescindible descubrir cuanto antes los síntomas precursores de esta enfermedad, que afectará progresivamente a un mayor número de personas debido al envejecimiento de la población española.

La temible enfermedad de Alzheimer, que afecta en España a unas 800 000 personas, conduce al deterioro progresivo e irremediable de las facultades intelectuales. Se puede tratar cuando su grado es bajo o moderado, pero no en los estadios más avanzados.

¿Cuáles son las señales de alerta?

Problemas de memoria. Son el síntoma más precoz y más frecuente de la enfermedad de Alzheimer en las personas mayores. En el primer estadio de la enfermedad, afectan sobre todo a los hechos recientes. No se trata tanto de olvidos, como de fallos en la codificación: las informaciones no son registradas. Sin embargo, tampoco hay que ser excesivamente alarmistas: a partir de los 50 años, una de cada dos personas se queja de su falta de memoria.

No hay que inquietarse si una persona no recuerda un nombre o una fecha que luego le viene a la cabeza en el momento menos pensado. Estos problemas de memoria son enojosos, pero benignos la mayoría de las veces.

Por el contrario, lo preocupante son los problemas que afectan a la vida cotidiana: olvido de una cita, no acordarse de lo que uno iba a comprar, etc.

Problemas espacio-temporales. Los problemas de memoria suelen ir acompañados de dificultades para situarse en el tiempo. A todos nos ha pasado alguna vez no saber si estamos a martes o a miércoles, si es el cinco o el seis de junio… Eso no es inquietante, especialmente si las actividades no varían mucho de un día a otro. Lo preocupante es olvidar el mes o el año en que uno vive.

Las dificultades para orientarse en el espacio son otra manifestación muy frecuente del mal de Alzheimer. Adquieren proporciones espectaculares en los estadios avanzados de la enfermedad, pero pueden aparecer discretamente en un estadio precoz: por ejemplo, la persona afectada tiende a perderse en su propio barrio, de tal forma que va reduciendo el perímetro de sus desplazamientos.

Otra manifestación del mismo problema consiste en que la persona afectada va dejando objetos en lugares inapropiados.

Bruscos cambios de humor sin razón aparente. El paso repentino de la serenidad al abatimiento, de la alegría a la tristeza, de la calma a la cólera, y viceversa, es un síntoma serio; del mismo modo que lo son los cambios importantes de personalidad, la tendencia manifiesta a la apatía y la falta crónica de entusiasmo.

Problemas de lenguaje. Una persona que solía utilizar siempre la palabra justa y adecuada, de pronto empieza a utilizar en sus frases genéricos como «cosa», «eso», etc. Más tarde, al no encontrar la palabra apropiada, trata de salvar la dificultad utilizando otras como, por ejemplo, «ese chisme para escribir» en lugar de «lápiz», porque ésta se le escapa. Paralelamente, va empleando términos inapropiados en el lugar de las palabras que ha olvidado. Al escribir, también aparecen los mismos problemas.

Pérdida de juicio. Puede manifestarse por una apreciación inadecuada (no preocuparse ante una situación económica grave, por ejemplo) o por comportamientos diarios irracionales (ponerse dos camisas, una encima de otra, por ejemplo).

Incapacidad para comprender las nociones abstractas. Una persona con Alzheimer olvida totalmente el significado de los números, hasta el punto de ignorar lo que significa su cumpleaños. Hay manifestaciones que pueden ser signos precursores de la enfermedad, aunque su interpretación depende del carácter de cada persona. Hay cabezas de chorlito que nunca saben dónde dejan las llaves o las gafas, así que no conviene alarmarse si les sigue ocurriendo cuando han pasado de los 80. Por el contrario, es preocupante que un viejo profesor de matemáticas no logre hacer una operación elemental de cálculo.

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La familia de un enfermo de Alzheimer

Es fundamental, tanto para el enfermo como para la familia, no sentirse solo frente a la enfermedad.

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Convivir con una persona enferma de Alzheimer, sobre todo cuando se trata de un padre o una madre, es una de las pruebas más duras a las que se puede enfrentar una persona y, con frecuencia, genera fuertes sentimientos que van desde el abatimiento y la culpabilidad al deseo de que llegue la muerte. Descubrir que un padre no nos reconoce es algo traumático y doloroso, una sensación a la que suele seguir el abatimiento.

Es fundamental, tanto para el enfermo como para la familia, no sentirse solo frente a la enfermedad. Un recurso para conseguirlo es recurrir a la red de asociaciones de familiares de enfermos de Alzheimer, que viven de cerca los problemas, proporcionan información a familiares y cuidadores, y ofrecen ayuda práctica y apoyo emocional.

Existen en España más de cien asociaciones de este tipo, que ayudan a las familias a afrontar el impacto de la enfermedad a través de programas de apoyo domiciliario, ayuda psicológica y asesoría médica, jurídica y social.

Concretamente en Catalunya existen varias asociaciones y federaciones que han ayudado y ayudan tanto al enfermo de Alzheimer como a los familiares, ofreciendo apoyo, orientación y asesoramiento.

Algunas son:

  • Alzheimer Catalunya
  • FAFAC – Federació de familiars de malalts d´Alzheimer
  • AFAB – Associació de familiars de malalts d´Alzheimer de Barcelona
  • AFA Tarragona – Associació de familiars de malalts d´Alzheimer de Tarragona
  • Fundació Pasqual Maragall
  • FADESIA (Girona)
  • AFALL – ASOCIACIÓN DE ENFERMOS DE ALZHEIMER DE LLEIDA.

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Celebración de la 12a Semana de la Gent Gran

Desde el 28 de septiembre hasta el 4 de octubre Corbera ha celebrado la 12a Semana de la Gent Gran con una serie de actividades que han servido para dar visibilidad a un colectivo muy numeroso y también muy activo en nuestro municipio.

Como conclusión, disfrutamos de una comida con baile donde se ofreció un emotivo homenaje a las personas mayores, del que participó Residència Sol i Natura.

Dejamos un enlace al número de octubre de la Revista de información municipal L’Avançada, de Corbera de Llobregat, donde se dan más detalles del evento.

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Cómo evitar los golpes de calor en la tercera edad.

Las altas temperaturas del verano, especialmente en veranos con máximas tan altas como el actual, son un factor de riesgo y una amenaza para la salud, especialmente de las personas mayores, que son particularmente sensibles a los efectos de las altas temperaturas.

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Es habitual encontrar en televisión y prensa notícias relacionadas con la muerte de personas mayores víctimas de un golpe de calor.

Existen numerosas razones para la vulnerabilidad de los ancianos ante el calor. La capacidad de las personas a notar cambios en su temperatura corporal disminuye con la edad.

Muchas personas mayores también tienen condiciones subyacentes de salud que los hacen menos capaces de adaptarse al calor: obesidad, enfermedad coronaria, demencia, diabetes y otras enfermedades crónicas.

Además, muchos medicamentos que las personas mayores toman pueden contribuir a la deshidratación, como son el caso de los diuréticos, los prescritos para la hipertensión y para la enfermedad de Parkinson.

Afortunadamente, algunas precauciones simples son todo lo que necesita para mantenerse a salvo.

Tomar muchos líquidos

La deshidratación es la raíz de muchos problemas de salud relacionados con el calor. Beba mucha agua o zumo, incluso si no tiene sed. Pero recuerde que debe evitar las bebidas alcohólicas o con cafeína, ya que en realidad pueden contribuir a la deshidratación.

Tomar alimentos ricos en agua

Además de beber líquidos, otra buena idea es la ingesta de alimentos muy rícos en agua, tales como el melón y la sandía.

Usar ropa adecuada

Un viejo refrán sueco dice, «No hay tal cosa como el mal tiempo, sólo mala ropa». Cuando hace calor, usar ropa de colores claros, ligera, holgada y un sombrero de ala ancha. El algodón y el lino son los mejores aliados para los días de calor.

Por otro lado, las prendas acrílicas y, en general, las sintéticas son poco recomendables.

Permanecer en el interior durante el medio día

Evitar exponerse al sol durante los períodos de calor extremo. Las horas del día de más calor, donde el sol incide más pues se encuentra totalmente perpendicular sobre nuestras cabezas, son entre las 12:00-16:00 horas.

El mejor momento para hacer recados o estar al aire libre es antes de las 10:00h o después de las 18:00, cuando la temperatura tiende a ser más fresca.

Calma

Hay que evitar hacer ejercicio y la actividad extenuante, sobre todo al aire libre, cuando hace mucho calor. Este consejo es apropiado para todas las personas, pero muy especialmente para las personas más mayores.

Buscar ambientes con aire acondicionado

Los mayores cuyos hogares no disponen de aire acondicionado deben considerar la búsqueda de un lugar con aire acondicionado para pasar el tiempo durante extrema calor. Un centro comercial, la biblioteca o una sala de cine son las opciones más populares.

Los mayores que no puedan acceder fácilmente a un lugar con aire acondicionado pueden considerar darse un baño fresco o una ducha.

También hay pesonas muy sensibles al aire acondicionado. En estos casos es recomendable mantener el lugar fresco, evitando que entre mucho el sol (cerrar persianas, usar cortinas, toldos…) y se puede crear una agradable corriente de aire abriendo varias puertas o ventanas. Tampoco falla el uso del clásico ventilador.

En el caso de que la persona prefiera estar fuera de la casa, debería buscarse un lugar donde lo más fresco posible: un porche, una terraza con toldo. Cualquier cosa que evite que incida el sol directamente.

Conocer las señales de peligro

Problemas de mareos, náuseas, dolor de cabeza, palpitaciones, dolor de pecho, desmayos y respiración acelerada son señales de advertencia de que la ayuda se debe buscar inmediatamente.

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En el caso de personas mayores que residan en una residencia de ancianos, es importante que las instalaciones y hábitos internos se orienten en verano a mantener el confort y la salud a pesar de las altas  temperaturas externas.

Mantener un clima y temperatura estable y agradable en el interior de la residencia, contar con zonas externas de ocio bien protegidas de la incidencia del sol directo y contar con suficiente personal bien cualificado no es un lujo, es una total necesidad que toda residencia debe ofrecer a sus residentes.

En este sentido, Residència Sol i Natura, cuenta con los bienes materiales y personal profesional adecuado para conseguir dicho objetivo. Un edificio de nueva construcción, construido con materiales de alta calidad que aislan de temperaturas extremas (calor y frío), habitaciones individuales y compartidas con aparato de aire acondicionado, gran espacio de terrazas y jardín bien acondicionado… todo diseñado pensando en el confort y salud de nuestros queridos residentes.

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Alimentación adecuada y equilibrada en la tercera edad.

Como resultado del aumento de los niveles de vida y los avances en la medicina y la salud, las personas ahora viven más tiempo que nunca antes.

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Una buena dieta puede ayudar a que las personas mayores se sientan más saludables, mantenerse activos durante más tiempo y ayuda a proteger de la enfermedad y acelerar la recuperación. En otras palabras: una buena dieta contribuye de manera importante a la calidad de vida.

Las necesidades nutricionales de las personas de edad avanzada son generalmente similares a las de los adultos más jóvenes. Con la excepción de la vitamina D, no hay recomendaciones específicas para las personas mayores de 65 años.

REQUERIMIENTOS NUTRICIONALES EN LA TERCERA EDAD

ENERGÍA

Los requerimientos de energía disminuyen con la edad, sobre todo si la actividad física está limitada.

Aunque esto a menudo significa comer menos, los requisitos de proteínas, vitaminas y minerales permanecen en gran medida sin cambios.

Por ello es importante que las personas mayores eligen una dieta rica en nutrientes, incluyendo alimentos que contienen proteínas, vitaminas y minerales, tales como leche y productos lácteos, carne, huevos, pescado, pan, cereales, frutas y verduras.

PROTEINAS

Los requerimientos de proteína se vuelven ligeramente inferior en los hombres, pero aumentan ligeramente en las mujeres después de los 50 años de edad.

Sin embargo, como las necesidades de energía disminuyen, la densidad de la proteína de la dieta debe ser mayor para los hombres y las mujeres, es decir, más proteína que contiene alimentos como la carne magra, leche y productos lácteos, huevos y legumbres deben consumirse.

Los requerimientos de proteína también pueden aumentar en algunas personas mayores debido a la enfermedad.

MICRONUTRIENTES IMPORTANTES

VITAMINA D

La vitamina D es necesaria para la absorción de calcio de los alimentos y por lo tanto es importante para la buena salud de los huesos.

Como la vitamina D se obtiene principalmente de la acción de la luz solar en la piel, las personas que están confinadas en casa pueden estar en riesgo de deficiencia.

Se recomienda que todos los mayores de 65 años de edad tomen un suplemento de vitamina D, siempre bajo recomendación médica. Buenas fuentes dietéticas de vitamina D como, por ejemplo, el pescado azul,  los huevos y los cereales para el desayuno es recomendable comerlos con regularidad.

CALCIO

La ingesta adecuada de calcio ayuda a reducir la pérdida ósea relacionada con la edad, factor que puede dar lugar a la osteoporosis y fracturas.

Aunque los requisitos de ingesta de calcio no cambian en la edad avanzada, sigue siendo importante cumplir con las necesidades de calcio diarias a través de la dieta.

La leche y los productos lácteos son las principales fuentes de calcio en la dieta mediterránea y consumirlos pueden ayudarnos a cumplir con los requisitos de calcio.

El pan (especialmente el pan blanco), las verduras y las conservas de pescado también contienen calcio, pero en general, deben ser consumidos en cantidades mucho mayores para proporcionar tanto calcio como los productos lácteos.

VITAMINA C

La vitamina C es necesaria para diferentes funciones del cuerpo, incluyendo:

  • Formación y saludable mantenimiento de los tejidos.
  • Buena cicatrización de las heridas.
  • Acción anti-oxidante, es decir, que ayuda a proteger el cuerpo contra el daño causado por la toxinas.

Un consumo adecuado de vitamina C y otros nutrientes antioxidantes tales como la vitamina E, A y el selenio, pueden ayudar a prevenir cánceres, cataratas y enfermedades del corazón.

FOLATOS Y VITAMINA B12

El folato  y la vitamina B12 trabajan juntas para muchas funciones, incluyendo la división celular y la correcta función nerviosa.

La ingesta insuficiente se ha relacionado con un mayor riesgo de cáncer, demencia y enfermedad coronaria.

Es habitual que las personas de edad avanzada puedan tener niveles insuficientes de folatos y vitamina B12. Esto puede ser debido a una mala ingesta dietética o debido a problemas con la absorción que son comunes en los adultos mayores debido a ciertas enfermedades digestivas o a los efectos secundarios de ciertos alimentos.

HIERRO

El hierro es importante para muchas funciones del cuerpo, incluyendo la formación de los glóbulos rojos de la sangre y el transporte de oxígeno a los tejidos.

Los requisitos de hierro en las mujeres mayores de 50 años son significativamente menores que las mujeres más jóvenes, debido a que la menstruación normalmente ha terminado a esa edad y ya no se pierde hierro en la sangre menstrual.

Los requisitos de los hombres mayores de 50 años siguen siendo los mismos que los hombres más jóvenes, sin embargo, es habitual que la ingesta en los adultos mayores esté por debajo del nivel recomendado.

La absorción de hierro en el intestino también se puede reducir en las personas mayores, y esto junto con ingestas bajas, puede aumentar el riesgo de anemia por deficiencia de hierro.

Un buen consumo dietético de hierro, junto con promotores de la absorción como son los alimentos ricos en vitamina C, ayudarán a prevenir este riesgo.

PROBLEMAS RELACIONADOS CON LA NUTRICIÓN DE LAS PERSONAS MAYORES

Trastornos gastrointestinales como el estreñimiento son más comunes en las personas de edad avanzada. Esto puede deberse, en parte, a una ingesta inadecuada de fibra, líquido o alimentos en general.

Una reducción en la actividad física también puede contribuir al estreñimiento.

Para evitarlo se debe aumentar gradualmente la ingesta de alimentos ricos en fibra (cereales integrales, pan integral, frutas, verduras, legumbres), beber agua con regularidad y realizar ejercicio suave.

Los laxantes sólo deben tomarse con el permiso de un médico de cabecera.

LA INGESTA DE LÍQUIDOS

La sensación de sed suele disminuir en las personas mayores. Además, muchas personas mayores limitan su ingesta de líquidos con el fin de minimizar los viajes al baño debido a los problemas de movilidad.

Esto puede conducir a la insuficiencia de los fluidos y al posterior desarrollo de la deshidratación.

La deshidratación se asocia con la temperatura corporal elevada, presión arterial baja y el estreñimiento. También puede dar lugar a confusión mental, dolores de cabeza e irritabilidad.

Se recomienda de seis a ocho vasos de líquido (agua, leche, café, té, zumo de fruta) por día.

El fomento del consumo de leche es una buena manera de aumentar la ingesta de líquidos, al mismo tiempo que proporciona una amplia gama de nutrientes beneficiosos. Esto puede ser especialmente útil para algunas personas de edad avanzada que les resulta difícil comer alimentos suficientes para satisfacer sus necesidades nutricionales.

LA SALUD ÓSEA

La osteoporosis es una problema importante y frecuente en las personas mayores, especialmente las mujeres después de la menopausia. La osteoporosis hace que los huesos se vuelvan muy frágiles y se fracturen con facilidad.

Además de un tratamiento médico, la dieta es importante para mantener la salud ósea. Aunque un aumento de la ingesta de calcio no puede reemplazar el hueso perdido, los estudios han demostrado que la ingesta adecuada de calcio puede reducir la tasa de pérdida ósea en las personas mayores y, junto con la vitamina D, reducir el riesgo de fracturas.

Un consumo adecuado de calcio aumenta la eficacia de los tratamientos farmacológicos para el tratamiento de la osteoporosis.

Las proteínas también son reconocidas como un nutriente importante para la salud ósea en los nacianos; baja ingesta de proteínas se asocian con la osteoporosis y aumento del riesgo de fracturas.

El ejercicio suave y regular también es beneficioso para el fortalecimiento de los huesos y ayuda a prevenir nuevas pérdidas.

La leche y los productos lácteos están entre los alimentos que más fuente de calcio absorbible proporcionan. El consumo de 3 porciones de lácteos al día puede proporcionar la mayoría de los requerimientos diarios de calcio.

La vitamina D, que ayuda a fijar el calcio en los huesos, se obtiene principalmente de la acción de la luz solar en la piel. Es por eso que las personas que están confinadas en casa corren un riesgo especial. En estos casos se recomiendan tomar suplementos de vitamina D, junto con un aumento de alimentos ricos en esta vitamina, tales como el pescado azul, los huevos y los cereales.

Además de aumentar el riesgo de osteoporosis, la deficiencia de vitamina D también puede ocasionar osteomalacia, lo que resulta en la desmineralización de los huesos, llevando a reblandecimiento y deformidades.

LA SALUD DENTAL

Hay informes sobre salud bucal, que indican que las personas mayores de 65 años que tienen sus propios dientes tienen mejor ingesta de vitaminas y minerales y un mejor estado nutricional que aquellos que han perdido la mayor parte o la totalidad de sus dientes naturales.

Los que tienen pocos o ningún diente natural suelen comer una gama más limitada de alimentos y son menos propensos a seleccionar alimentos como manzanas, naranjas, zanahorias crudas, nueces y pan.

El vínculo entre la salud mental y el estado nutricional destaca la importancia de mantener buenos hábitos dentales en las personas mayores.

Sin embargo, con el fin de que las personas mayores conserven la mayor cantidad posible de los dientes en la vejez, los buenos hábitos dentales deben comenzar en la infancia y continuarse durante toda la vida.

INTERACCIÓN CON OTROS MEDICAMENTOS Y NUTRIENTES

La absorción y utilización de varios nutrientes pueden verse afectados por ciertos medicamentos y viceversa. Por ejemplo, algunos diuréticos aumentan la excreción de potasio, magnesio y zinc.

Algunos medicamentos también pueden afectar el apetito, la producción de saliva y la digestión.

Esto debe tenerse muy en cuenta a fin de evitar deficiencias en nutrientes.

EJERCICIO

Un estilo de vida activo ayudará a prevenir la pérdida de hueso, masa y tono muscular, las cuales, si se producen en última instancia, resultará más reducida.

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Aumento de actividad física también es importante para reducir el riesgo de sobrepeso y por lo tanto de diabetes, presión arterial alta, enfermedad cardiovascular y otros muchos problemas de salud.

El ejercicio es también importante a la hora de fomentar la actividad a raíz de una enfermedad menor, con el fin de ayudar a la recuperación y evitar una mayor inmovilidad.

Hacer ejercicio es, además, una buena manera de mejorar la interacción social.

UNA DIETA SALUDABLE PARA LAS PERSONAS MAYORES

Podemos terminar este artículo resumiendo lo que implica una dieta saludable para las personas de edad avanzada. Al igual que los adultos más jóvenes, la dieta debe seguir los principios de una dieta sana y equilibrada.

Un aumento en alimentos ricos en almidón y fibra, junto a una reducción de alimentos grasos y azucarados será beneficioso, en particular en individuos con sobrepeso.

Sin embargo, una dieta baja en grasa y alta en fibra no es apropiada para todas las personas de edad avanzada, especialmente aquellas con infecciones repetidas o que generalmente presentan mala salud o falta de apetito.

En general, es importante que las personas mayores opten por una dieta rica en alimentos con nutrientes como las proteínas, vitaminas y minerales, tales como la leche y productos lácteos, carne, huevos, pescado, pan, cereales, frutas y verduras.

Una dieta variada también ayudará a asegurar una ingesta nutricional adecuada.

Los productos lácteos como la leche, son una excelente manera de proporcionar una rica fuente de nutrientes junto con el líquido que algunas personas tienen dificultad de ingerir.

Los sentidos del gusto y el olfato disminuye con la edad, lo que puede hacer que los alimentos parezcan menos apetecibles. El uso de diferentes colores y formas en la cocina puede estimular los sentidos y agregar disfrute durante la comida. La adición de hierbas y especias también puede hacer la comida más interesante.

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En Residencia Sol i Natura disponemos de todos los medios para que nuestros residentes y usuarios del centro de día mantengan una alimentación adecuada y equilibrada.

Las dietas, revisadas y actualizadas periódicamente por un facultativo, mantienen un alto nivel de calidad en nutrientes siendo esta, no solo apetitosa si no equilibrada y adecuada para cada persona.

Para ello se disponen diferentes dietas para diferentes necesidades nutricionales. Es el caso de, por ejemplo, las personas diabéticas, con dislipemias o que necesitan de una dieta baja en sal, que disponen de una dieta especialmente diseñada para ellos.

El comedor, es un amplio salón de más de 200 metros cuadrados, lo que hace que el usuario se sienta cómodo y comer sea una experiencia lo más placentera posible.

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En este artículo hemos repasado, también, la importancia del ejercicio  suave y regular en las personas mayores, así como lo beneficioso de una exposición moderada a la luz solar. En Residencia Sol i Natura los residentes y usuarios del centro de día encuentran un lugar ideal para ello.

Contamos con los servicios de una fisioterapeuta y fomentamos mediante actividades diversas y regulares, la actividad física. Realizamos talleres ocupacionales, bailes y disponemos de un amplio huerto donde la práctica de la horticultura hace felices a muchos de nuestros usuarios.

Y con relación a la importancia para la salud, de exponerse moderamente al sol, qué decir sobre la ubicación de nuestras instalaciones. Como ya indica nuestro nombre, Sol i Natura, estamos en ubicados en un entorno privilegiado, disponiendo de 1.500 metros de jardines y 670 metros de terrazas.

¿Te gustaría conocernos? Estamos a solo 15 minutos de la ciudad de Barcelona. Llámanos y reservamos un día y hora para hacerte una visita guiada por nuestras instalaciones. Te sorprenderás.

¡Te esperamos!

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Derechos de los usuarios de servicios residenciales y diurnos

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El ingreso y estancia en una residencia de ancianos, ya sea como residente o como usuario del servicio de día, supone un cambio importante en la vida cotidiana de las personas mayores.

Un objetivo prioritario de los profesionales que trabajan en la residencia es, además de aplicar los cuidados físicos necesarios, el de conseguir que reciban una atención integral y global, que tienda a mantener al individuo en su entorno social, procurando un ambiente adecuado a su situación personal que garantice el bienestar social del mismo.

Los principios generales que deben hacerse efectivos en las residencias de ancianos son:

La integración del residente en el centro desde el momento mismo de su ingreso.

El fomento de la normalización, entendida como el desarrollo de un estilo de vida similar al del entorno de referencia.

La atención a las necesidades básicas de los residentes y la participación de los profesionales en el seguimiento y evolución de los usuarios.

A fin de garantizar que estos principios de bienestar para los residentes se hagan efectivos, las residencias de ancianos deben asegurarse que en todo momento se garanticen los derechos del usuario.

Los usuarios de los servicios residenciales y diurnos tienen derecho a:

  • Que se respete su dignidad, su bienestar, autonomía e intimidad.
  • La confidencialidad de los datos y de las informaciones que consten en sus expedientes.
  • Recibir información previa con relación a cualquier intervención que los afecte a fin de que, en su caso, puedan dar su consentimiento específico y libre.
  • Acceder a sus expedientes individuales.
  • Ejercer la libertad individual para ingresar y permanecer en el establecimiento y para salir de ella, salvo las limitaciones establecidas por la legislación vigente.
  • Conocer el reglamento interno del servicio, y especialmente, sus derechos y deberes.
  • Recibir una atención personalizada.
  • Acceder a la atención social, sanitaria, farmacéutica, psicológica, educativa y cultural, en condiciones de igualdad respecto a la atención que reciben los demás ciudadanos.
  • Comunicar y recibir libremente información.
  • Secreto de las comunicaciones.
  • Presentar sugerencias, quejas y reclamaciones y recibir respuesta.
  • Disfrutar de la intimidad y la privacidad en las acciones de la vida cotidiana.
  • Considerar como domicilio el establecimiento residencial donde viven y mantener la relación con el entorno familiar, convivencial y social, respetando las formas de vida actuales.
  • Participar en la toma de decisiones del centro que les afecten individual o colectivamente.
  • Tener objetos personales significativos para personalizar el entorno donde viven.
    Ejercer libremente los derechos políticos y la práctica religiosa.
  • Obtener facilidades para hacer la declaración de voluntades anticipadas.
  • Recibir de forma continuada la prestación de los servicios.
  • No ser sometidos a ningún tipo de inmovilización o restricción de la capacidad física o intelectual por medios mecánicos o farmacológicos sin prescripción facultativa y supervisión, a menos que haya un peligro inminente para la seguridad física de los usuarios o de terceras
    personas.
  • Conocer el coste de los servicios que reciben y, en su caso, conocer la contraprestación del usuario o usuaria.

En Residencia Sol i Natura disponemos de una instalaciones y servicios que por sus características (edificio de nueva construcción, ubicación con bellas vistas a la naturaleza, instalaciones limpias y mantenidas en perfecto estado) ayudan al residente a sentirse bien y como en casa. Pero muy especialmente disponemos de un equipo profesional y humano totalmente involucrado, no solamente en el cuidado de los residentes, si no también en generar y mantener el bienestar de aquellos a los que prestan cuidados.

Nuestro centro está a solo 15 minutos de la ciudad de Barcelona. Si estas buscando una residencia donde el residente tenga garantizados sus derechos y se sienta como en casa, este es el lugar adecuado. Ven a visitarnos y será un placer hacer una visita guiada y despejar cualquier duda que tengas.

¡Te esperamos!

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Restablecimiento de las Prestaciones económicas Vinculadas al Servicio de Residencia (PEVS) a las personas con un Grado II reconocido de dependencia.

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La esperada reapertura de las ayudas económicas a las personas que ocupan una plaza privada de residencia mientras están apuntadas a una lista de espera para plaza pública, que se denominan Prestaciones Económicas Vinculadas al Servicio de residencia (PEVS), se produjo el viernes 27 de marzo, para aquellas personas con dependencia severa que cumplan los requisitos establecidos en el orden BSF / 339/2014, es decir, que disfruten de un Grado II.

El importe máximo que la Secretaría de Inclusión Social y de Promoción de la Autonomía Personal (SISPAP) aportará por las PEVS de grado II será de 426,12 euros, con carácter retroactivo desde el 25 de noviembre de 2014, si la persona ya figuraba ingresada en el centro en esa fecha.

La reapertura de las PEVS a los dependientes severos, los de Grado II, culmina uno de los objetivos prioritarios por los que nuestro sector estaba luchando, desde su cierre producido en el mes de agosto de 2013.

En definitiva, en el momento actual en el que nos encontramos, tanto las personas con un Grado III, como con un Grado II, que cumplan los requisitos establecidos en la mencionada orden, disfrutarán de estas ayudas económicas, hasta 715,05 euros y 426,12 euros respectivamente.

Esperamos que con esta medida, desaparezca el sufrimiento de muchas familias que no podían, por motivos económicos, aventurarse a ingresar a su familiar en un centro hasta que le tocaba la plaza pública.

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catala

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