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Principales síntomas de la demencia

La demencia es una serie de síntomas que pueden ocurrir debido a una variedad de enfermedades posibles. Los síntomas de demencia incluyen alteraciones en el pensamiento, la comunicación y la memoria.

Quien presenta problemas de memoria, no debe de concluir inmediatamente que se trata de demencia. Una persona necesita tener al menos dos tipos de impedimentos que interfieren significativamente con la vida diaria para recibir un diagnóstico de demencia.

Además de la dificultad para recordar, la persona también puede experimentar impedimentos en el idioma, la comunicación, la atención y el razonamiento.

A continuación vamos a considerar, uno por uno, los principales síntomas de la demencia.

 

Cambios en el estado de ánimo

Un cambio en el estado de ánimo también es común con la demencia. Si tienes demencia no siempre es fácil reconocer esto en ti mismo, pero puedes notar este cambio en otra persona. La depresión, por ejemplo, es típica de la demencia temprana.

Junto con los cambios de humor, también puede haber un cambio en la personalidad. Un tipo típico de cambio de personalidad que se ve con la demencia es pasar de ser tímido a ser extrovertido. Esto es porque la enfermedad a menudo afecta al juicio.

 

Apatía

La apatía comúnmente ocurre en la demencia temprana. Una persona con síntomas podría perder interés en pasatiempos o actividades. Puede que no quieran salir más o hacer algo divertido. También pueden perder el interés en pasar tiempo con amigos y familiares y pueden parecer emocionalmente planos.

 

Cambios sutiles a corto plazo de la memoria

Los problemas con la memoria pueden ser un síntoma temprano de demencia. Los cambios son a menudo sutiles y tienden a involucrar la memoria a corto plazo. Una persona mayor puede recordar eventos que ocurrieron hace años, pero no recuerdan lo que desayunaron.

Otros síntomas de los cambios en la memoria a corto plazo incluyen olvidar dónde dejaron un artículo, esforzarse por recordar por qué entraron a una habitación en particular u olvidar lo que se suponía que debían hacer en un día determinado.

 

Dificultad para encontrar las palabras correctas

Otro síntoma temprano de la demencia es la dificultad para comunicar pensamientos. Una persona con demencia puede tener dificultades para explicar algo o encontrar las palabras adecuadas para expresarse. Tener una conversación con una persona que tiene demencia puede ser difícil, y puede llevar más tiempo de lo habitual para concluir.

 

Dificultad para completar las tareas normales

Un ligero cambio en la capacidad para completar tareas normales puede indicar que alguien tiene demencia temprana. Esto generalmente comienza con dificultad para realizar tareas más complejas.

También pueden tener dificultades para aprender cómo hacer cosas nuevas o seguir nuevas rutinas.

 

Dificultad para seguir historias

Este problema es un síntoma temprano clásico. Así como el encontrar y usar las palabras correctas se vuelve difícil, las personas con demencia a veces se olvidan del significado de las palabras que escuchan o luchan por seguir las conversaciones o los programas de televisión.

 

Confusión

Una persona en las primeras etapas de la demencia a menudo puede confundirse. Cuando la memoria, el pensamiento o el juicio decaen, puede surgir confusión ya que ya no pueden recordar las caras, encontrar las palabras correctas o interactuar con las personas normalmente. La confusión puede ocurrir por una serie de razones y aplicarse a diferentes situaciones.

 

Mal sentido de la orientación

El sentido de la orientación y la orientación espacial comúnmente comienza a deteriorarse con el inicio de la demencia. Esto puede significar no reconocer puntos de referencia que alguna vez fueron familiares y olvidarse de las direcciones usadas regularmente. También se vuelve más difícil seguir una serie de instrucciones e instrucciones paso a paso.

 

Ser repetitivo

La repetición es común en la demencia debido a la pérdida de memoria y los cambios generales de comportamiento. La persona puede repetir las tareas diarias, como afeitarse, o puede recoger objetos obsesivamente.

Puede ocurrir, también, que repitan las mismas preguntas en una conversación después de haber sido respondidas.

 

La experiencia que se vive en las primeras etapas de la demencia puede causar miedo. De repente, no pueden recordar a las personas que conocen ni seguir lo que otros dicen. No pueden recordar por qué fueron a la tienda y se pierden de camino a casa.

Es, por esta razón, que posiblemente anhelen la rutina y tengan miedo a probar nuevas experiencias. La dificultad para adaptarse a los cambios es también un síntoma de la demencia temprana.

 

Problemas cutáneos más frecuentes en los mayores

Con el paso del tiempo la piel va perdiendo vitalidad y es precisamente en la tercera edad cuando suelen aparecer con más frecuencia problemas cutáneos.

El proceso de renovación de las células de la piel se ralentiza con los años, lo que la vuelve más vulnerable a factores dañinos, como el sol y la contaminación ambiental.

En este artículo vamos a considerar los problemas de la piel más frecuentes en las personas mayores y cómo debemos tratarlos.

 

Epiteliomas

Forma más común de cáncer en la piel (95% de todos los casos), presentándose fundamentalmente como lesiones nodulares (bultos o quistes), sobre todo a partir de los 50 años y en personas de raza blanca, principalmente por exposición al Sol.

Existen dos tipos, el primero es el llamado basocelular, el menos peligroso, ya que crece con cierta lentitud y ocasionalmente se extiende más allá de su localización inicial, es decir, cabeza, cuello, antebrazos y manos; aunque es muy raro que sea causa de muerte, si se deja sin tratar puede invadir los tejidos profundos hasta el hueso, provocando serios daños (especialmente en las proximidades del ojo).

El otro es conocido como espinocelular, siendo el más grave y manifestándose muchas veces en labios, rostro u orejas, aunque a veces se disemina a lugares distantes, incluyendo ganglios linfáticos y órganos internos.

En ambos casos el epitelioma puede aparecer como pequeño nódulo blanco o rosado, de superficie lisa, brillosa y hundida, que bien pudo iniciarse como un punto áspero o descamado, y que poco a poco se fue transformando en duro y rojizo llegando a formar costras.

Por ningún motivo dude en acudir al médico si presenta algún signo como los anteriores, ni tampoco si muestra pequeña úlcera que sangra y no se cura después de varias semanas.

El sol, con sus rayos ultravioleta A o B, penetran la epidermis (parte superficial de la piel) e interactúan con los compuestos que absorben la luz visible y la radiación (llamados cromóforos), ocasionando a corto plazo quemaduras solares, piel áspera, pecas, poros abiertos y arrugas, y a largo plazo los peligrosos epiteliomas. Por ello, y como protección, debemos procurar usar filtro o bloqueador solar, diariamente.

 

Prurito urémico

El ácido úrico es un compuesto de desecho del organismo, pero al no desalojarse de manera natural suele acumularse en forma de pequeños cristales en la piel generando irritación extrema y con ello comezón, tal como sucede por mal funcionamiento de los riñones (insuficiencia renal crónica).

Este tipo de prurito o comezón puede presentarse en cualquier parte del cuerpo, pero tiene mayor incidencia en cara, espalda y extremidades.

Lógicamente, la solución dependerá de la causa del problema, pudiendo ser en el primer caso medicamentos específicos para expulsar el ácido, además de limitar el consumo de productos que lo contienen, como carnes rojas y alcohol, principalmente, así como mariscos, vísceras (sesos, riñones, hígado), espárragos, champiñones, coliflor y espinacas.

 

Xerosis

La piel produce cierta cantidad de grasa o sebo, cuya función es crear una capa impermeable que impida que la humedad se escape; cuando las glándulas sudoríparas no realizan eficientemente su trabajo no se retiene el agua necesaria y la piel se torna reseca, dando pie a xerosis.

Los factores que inciden para que así suceda incluyen las dietas rigurosas, exposición a contaminantes ambientales, Sol y viento, así como determinadas enfermedades que predisponen a la deshidratación, entre las que se encuentran:

 

Dermatitis

Inflamación de la piel por entrar en contacto con sustancias irritantes contenidas en plantas, productos químicos de uso común, fibras sintéticas, metales de las joyas, así como por la acción de un medicamento o alimento.

Se caracteriza por enrojecimiento, ampollas, resequedad, descamación y comezón difícil de controlar; asimismo, provoca que la piel sea susceptible a infecciones producidas por hongos.

 

Eccema

Brote de ronchas rojas en diversas partes del cuerpo que genera comezón intensa, irritación, úlceras diminutas y descamación.

Su aparición se relaciona con los efectos del Sol, viento y miles de sustancias químicas que tienen contacto con la piel pero, sobre todo, en personas con piel seca; en ocasiones excepcionales puede manifestarse después de consumir ciertos alimentos, como leche o huevo.

 

Psoriasis

Enfermedad crónica (de larga duración) que se debe a la celeridad anormal con que se renuevan las células de la piel, cuya inmadurez para protegerla provoca engrosamiento, irritación y pequeñas escamas blancas.

Lo indicado es procurar eliminar lo más pronto posible la causa por la que la piel esté perdiendo humedad, además de la aplicación de productos que le devolverán la condición natural a nuestro órgano protector, principalmente cremas humectantes con ácido glicólico (se extrae de la caña de azúcar), derivados de la vitamina A (ácido retinoico) o bien un compuesto llamado urea, que ayuda a retener el agua;

Los dermatólogos aconsejan eliminar el uso de jabones, ya que éstos restan acidez a la piel. El elemento vital es el agua, por lo cual se indica beber por lo menos dos litros por día.

 

Herpes zoster

El virus herpes zoster es causante en la infancia de la conocida varicela, pero puede alojarse en los ganglios (nudos donde concluyen los nervios) y permanecer por muchos años.

Entre los 25 y 50 años de edad el microorganismo aprovechará alguna condición de debilitamiento del organismo y volverá a manifestarse generando una infección que produce erupciones cutáneas (ampollas) llenas de líquido que son muy dolorosas y sensibles, incluso al contacto con la ropa.

Lo que sigue es dolor neuropático (porque se origina en los nervios) muy intenso a la altura del tórax, a nivel lumbar (en la franja entre costillas y nalgas) y con menor incidencia en el rostro.

La dolencia es descrita como sensación quemante, parecida a descargas eléctricas, que llega a ser insoportable e incapacitante durante meses, y a veces años.

Actualmente, no se conoce manera alguna de predecir una erupción de herpes zoster, y no hay ningún medicamento aprobado para prevenirlo. Sin embargo, algunos estudios han mostrado que aplicar la vacuna contra varicela a adultos mayores, la misma que se aplica a niños, aumenta la inmunidad necesaria para bloquear el virus.

 

Finalmente, vale mencionar que existen otros factores que también tienen repercusión en la piel de nuestros ancianos.

Entre ellos, podemos mencionar que tabaquismo, alcoholismo, estrés e insomnio aminoran las acciones de las células de la piel, por lo que se recomienda no excederse en el consumo de productos dañinos y dormir por lo menos 8 horas diarias, lo cual es importantísimo para quien entra en edad madura y busca el cuidado de su piel.

 

Cómo mantener la salud bucodental en la tercera edad

Durante la tercera edad, es posible que enfrente alteraciones referidas a su salud bucal, aun si usted se cepilla y utiliza hilo dental con regularidad.

El uso de prótesis dentales, el tomar medicamentos y los trastornos generales de la salud suelen ser comunes en la tercera edad.

Afortunadamente, el odontólogo y el médico pueden ayudarle a enfrentar la mayoría de esos desafíos satisfactoriamente.

Las caries y el deterioro de las superficies radiculares de los dientes son más comunes en las personas mayores.

Por lo tanto, es importante cepillarse con una pasta de dientes con flúor, utilizar el hilo dental diariamente y visitar al dentista con regularidad.

La sensibilidad puede agravarse a medida que se avanza en edad. Las encías se retraen con el tiempo, exponiendo zonas del diente que no están protegidas por el esmalte.

Esas zonas son particularmente propensas al dolor ante alimentos o bebidas frías o calientes. En casos severos, puede presentarse sensibilidad al aire frío, a bebidas y alimentos ácidos y dulces.

Si experimenta sensibilidad, pruebe una pasta de dientes para dientes sensibles. Si el problema persiste, consulte al dentista, ya que la sensibilidad puede indicar un trastorno más serio, como una caries o un diente dañado o fracturado.

La sequedad en la boca es un trastorno común en las personas mayores, que puede ser causado por medicamentos o ciertos trastornos médicos. Si no se trata, esto puede dañar los dientes.

Su dentista le recomendará varios métodos para recuperar la humedad de la boca, además de tratamientos o medicamentos apropiados para evitar los problemas relacionados con la sequedad bucal.

Los trastornos de salud preexistentes, como diabetes, afecciones cardíacas o cáncer pueden afectar su salud bucal. Asegúrese de comunicarle a su dentista cualquier problema de salud, para que comprenda su situación general y lo ayude a satisfacer sus necesidades especiales.

Las prótesis dentales le hacen la vida más fácil a las personas mayores, pero requieren cuidados especiales.

Siga cuidadosamente las instrucciones del dentista y visítelo si surge cualquier problema. Las personas que utilizan prótesis dentales deben realizarse un examen anual.

 

Las encías

La enfermedad de las encías es un trastorno potencialmente grave que afecta a personas de todas las edades, pero especialmente a aquéllas mayores de 40 años.

Diversos factores pueden aumentar la gravedad de la enfermedad de las encías, entre los que se cuentan:

  • Una dieta inadecuada
  • Una higiene bucal deficiente
  • Enfermedades sistémicas, como diabetes, afecciones cardíacas y cáncer.
  • Factores ambientales como: el estrés y el tabaquismo
  • Ciertos medicamentos que afectan el estado de las encías

Con el cuidado doméstico adecuado y revisiones dentales periódicas, los dientes pueden durar toda la vida.

Independientemente de su edad, mantenga sus dientes y encías saludables cepillándose por lo menos dos veces al día con una pasta de dientes y enjuague bucal con flúor, utilice el hilo dental diariamente y visite al dentista en forma periódica para realizarse limpiezas profesionales y revisiones.

 

Enfermedades bucodentales más comunes en la tercera edad

Enfermedad de las encías

Esta afección potencialmente grave ocurre cuando los tejidos que rodean las encías se infectan debido al aumento de la placa de los dientes y las encías.

La gingivitis es la primera etapa de la enfermedad de las encías y se reconoce en la inflamación, enrojecimiento o sangrado de las encías.

La enfermedad de las encías es una preocupación de los adultos mayores debido a una serie de razones, incluido el aumento de la placa en los dientes y las encías por no haber desarrollado hábitos de cuidado bucal adecuados antes durante la vida.

Caries dentales o de raíz

Aún con más de 55 años, los adultos pueden desarrollar caries o caries en la raíz si la recesión de las encías ya ha ocurrido.

Es importante que los adultos mayores se limpien los dientes, las encías y las superficies de las raíces expuestas de forma eficaz, a fin de remover la placa y los desechos de comida.

Dientes sensibles

En algún momento todos hemos rechazado un agradable vaso de agua fría haciendo una mueca ante una sensación aguda y de hormigueo en los dientes.

Varios factores causan sensibilidad dental, incluido el cepillado demasiado agresivo con un cepillo de cerdas duras, el esmalte dental gastado, una grieta o fractura dental.

 

La diabetes en la tercera edad

Cada vez hay un mayor número de diabéticos en la tercera edad, la padecen entre un 5 y un 10% de personas mayores de 65 años.

La diabetes es una enfermedad grave. Las personas desarrollan diabetes cuando el nivel de glucosa en la sangre, a veces llamado azúcar en la sangre, es demasiado alto.

Lo bueno es que hay cosas que usted puede hacer para controlar la diabetes y prevenir los problemas asociados con esta enfermedad. Además, si le preocupa desarrollar diabetes, hay cosas que puede hacer para disminuir su riesgo.

 

¿Qué es la diabetes?

Nuestros cuerpos convierten los alimentos que consumimos en glucosa. La insulina ayuda a la glucosa a entrar en nuestras células, donde puede usarse para generar energía.

Si tiene diabetes, es posible que su cuerpo no produzca suficiente insulina, que no use la insulina correctamente, o ambas cosas. Eso puede causar demasiada glucosa en la sangre.

Su médico de cabecera puede enviarlo a un médico que se especializa en el cuidado de personas con diabetes, llamado endocrinólogo.

 

Tipos de diabetes

Hay dos tipos principales de diabetes.

Diabetes tipo 1. En la diabetes tipo 1, el cuerpo no produce insulina o produce muy poca cantidad. Aunque los adultos pueden desarrollar este tipo de diabetes, ocurre con mayor frecuencia en niños y adultos jóvenes.

Diabetes tipo 2. En la diabetes tipo 2, el cuerpo produce insulina, pero no la usa de manera correcta. Es el tipo más común de diabetes. Ocurre con mayor frecuencia en adultos de mediana edad y adultos mayores, pero también puede afectar a los niños.

Su probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2 es mayor si tiene sobrepeso, es inactivo o tiene un historial de diabetes en la familia.

La diabetes puede afectar muchas partes de su cuerpo. Es importante mantener la diabetes bajo control. Con el tiempo, puede causar graves problemas de salud, como enfermedades cardíacas, derrames cerebrales, enfermedades renales, ceguera, daños a los nervios y problemas de circulación que pueden llevar a la amputación.

Las personas con diabetes tipo 2 también tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.

 

Síntomas de la diabetes

Es posible que algunas personas con diabetes tipo 2 no sepan que tienen la enfermedad. Pero pueden sentirse cansadas, hambrientas o sedientas. Pueden perder peso sin intentarlo, orinar con frecuencia o tener problemas de la vista, como visión borrosa.

También pueden desarrollar infecciones en la piel o sanar con lentitud cuando se han cortado o tienen moretes. Consulte a su médico de inmediato si tiene uno o más de estos síntomas.

 

Cuidado de la diabetes en la tercera edad

Cuando sea diagnosticado con diabetes, el médico elegirá el mejor tratamiento según el tipo de diabetes que usted tenga, su rutina diaria y cualquier otro problema de salud que tenga.

Muchas personas con diabetes tipo 2 pueden controlar sus niveles de glucosa en la sangre tan solo con dieta y ejercicio. Otras necesitan medicamentos para la diabetes o inyecciones de insulina.

Con el tiempo, las personas con diabetes pueden necesitar tanto cambios en el estilo de vida como de medicamentos.

Usted puede mantener el control de su diabetes haciendo lo siguiente:

Elija alimentos saludables. Aprenda cómo los diferentes alimentos afectan los niveles de glucosa. Para perder peso, considere los alimentos que son bajos en grasa y azúcar. Dígale al médico si desea ayuda con la planificación de las comidas.

Haga ejercicio. El ejercicio diario puede ayudar a mejorar los niveles de glucosa en las personas mayores que tienen diabetes. Pídale al médico que le ayude a planificar un programa de ejercicios.

Vigile su presión arterial. Hágase revisar la presión arterial con frecuencia.

Vigile su colesterol. Hágase un análisis de sangre por lo menos una vez al año para determinar sus niveles de colesterol y triglicéridos. Los niveles altos pueden aumentar su riesgo de desarrollar problemas cardíacos.

Deje de fumar. Fumar aumenta su riesgo de desarrollar muchos problemas de salud, incluso ataques cardíacos y derrames cerebrales.

Hágase exámenes anuales de los ojos. Encontrar y tratar los problemas oculares a tiempo puede ayudar a mantener los ojos sanos.

Hágase exámenes anuales de los riñones. La diabetes puede afectar los riñones. Los exámenes de orina y sangre mostrarán si sus riñones están bien.

Vacúnese contra la gripe todos los años y vacúnese contra la neumonía. Una vacuna anual contra la gripe le ayudará a mantenerse saludable. Si tiene más de 65 años, asegúrese de haberse vacunado contra la neumonía. Si tenía menos de 65 años cuando recibió la vacuna contra la neumonía, pregúntale al médico si es posible que necesite una segunda vacuna.

Cuide sus dientes y encías. Cepíllese los dientes y use hilo dental todos los días. Acuda al dentista para que le revise los dientes y encías dos veces al año con el fin de evitar problemas graves.

Proteja su piel. Mantenga su piel limpia y use cremas suavizantes para evitar la sequedad. Cuide las pequeñas cortaduras y moretes para así prevenir infecciones.

Revise sus pies. Tome tiempo para revisarse los pies todos los días con el fin de detectar si tiene áreas enrojecidas. Pídale a alguien que le revise los pies si no puede hacerlo usted mismo.

Si tiene llagas, ampollas, cortes en la piel, infecciones o acumulación de callosidades, consulte a un médico especialista en el cuidado de los pies, llamado podólogo.

 

Consejos para protegerse del frío en la tercera edad

Las bajas temperaturas, las heladas y las olas de frío son, sin duda, uno de los mayores riesgos de mortalidad en los ancianos.

Ante las inclemencias propias del invierno, damos unas breves pautas para afrontar el invierno en la tercera edad de forma segura sin olvidar que existen residencias y servicios especiales, como la teleasistencia, que aseguran, en todo lo posible, el bienestar de los mayores.

 

Abrigarse adecuadamente

Esto es necesario tanto para salir a la calle como para estar en casa. Dos imprescindibles son el gorro y los guantes para mantener el calor, así como usar ropa cómoda y cálida en el hogar y ahorrar también en calefacción.

También hay que tener en cuenta que no es recomendable salir a la calle si hace mal tiempo, nieva o llueve ya que el suelo está resbaladizos y la probabilidad de sufrir una caída aumenta considerablemente.

 

Cuidar la alimentación y reforzar el organismo

El invierno es la estación del año que provoca más gripes y resfriados por el cambio brusco de temperatura. Por ello las personas mayores deben cuidar la alimentación para que el organismo se sienta reforzado.

Los alimentos que el cuerpo demanda en invierno deben proporcionar más calor a nuestro cuerpo, por ello, se recomienda tomar:

Hidratos de carbono: ayudan a mantener el nivel de glucosa en sangre como el pan, el arroz y las patatas.

Hidratación: se aconseja beber líquidos, aunque no se tenga sed, en forma de agua, zumos, caldos o infusiones calientes. Conviene limitar las bebidas estimulantes, como alcohol y refrescos.

Carne, pescado, huevos y lácteos: el consumo de pescado ha de ser mayor que el de carnes y se pueden tomar hasta 4 huevos por semana. El consumo de lácteo puede llegar a 3 raciones al día.

Frutas, verduras y legumbres: hay que aprovechar los cítricos en esta época del año, ricos en vitaminas y antioxidantes. Su alto contenido en vitamina C la hace necesaria para los huesos y articulaciones.

 

Ventilación adecuada y sistema de calefacción

Al igual que en otras estaciones del año, es imprescindible ventilar las habitaciones para evitar la acumulación de gases o humos, pero con moderación.

Hay que tener en cuenta que las corrientes de aire puede ser peligrosas para la salud, al igual que un mal estado del sistema de calefacción.

Por ello es importante revisar el sistema de calefacción y comprobar que funciona bien y si la casa dispone de chimenea asegurarnos de que el tiro está abierto y limpio.

 

Evitar los accidentes

El frío también aumenta el riesgo de accidentes, tanto dentro como fuera de casa.

Fuera de casa, la formación de placas de hielo puede producir caídas. Por ello hay que utilizar zapatos adecuados, resistentes al agua y con suela antideslizante para los días de lluvia o de nieve.

Aunque es bueno mantenerse activo todo el año, si las condiciones meteorológicas son adversas (nieve, hielo, lluvia, vientos fuertes y fríos) hay que tener cuidado y, a veces, la mejor opción es no salir de casa.

En casa, el mal uso de braseros y de estufas de gas o leña conlleva riesgo de incendio y de intoxicación por monóxido de carbono.

Revise periódicamente las estufas de gas y siga las recomendaciones de seguridad si usa un brasero. Si la casa dispone de chimenea, asegúrese de que el tiro está abierto y limpio.

Para las personas mayores, sobre todo si viven solas o sufren alguna patología que las limite, el sistema de calefacción que conlleva menos riesgos es el radiador eléctrico.

 

En Residència Sol i Natura cuidamos de los mayores y tenemos todo preparado para que pasen un invierno cómodo y feliz.

 

Síntomas, factores de riesgo y prevención de la osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad que disminuye la cantidad de minerales en la masa ósea, debilitando los huesos, volviéndolos frágiles y propensos a fracturas.

Cabe destacar, que este padecimiento afecta en mayor proporción a mujeres que a hombres, debido a la disminución de los niveles de estrógeno al llegar la menopausia, pues esta hormona es importante para la mantención del tejido óseo.

La Osteoporosis en la tercera edad es una de las enfermedades más comunes y que más afectan a la movilidad de las personas mayores.

A medida que la población de países como España envejece a un ritmo acelerado la incidencia de la osteoporosis también crece, convirtiéndose en un problema importante de salud pública.

El calcio es el elemento principal para la reparación y fortaleza de los huesos, razón por la cual junto a la vitamina D y el ejercicio físico son los tres pilares para prevenir esta enfermedad.

 

Síntomas de la osteoporosis

Los síntomas de la osteoporosis como el dolor en los huesos o las fracturas, generalmente surgen a partir de los 45 años de edad, siendo más común en las mujeres después de la menopausia y en hombres después de los 65 años de edad.

La osteoporosis es una enfermedad que se caracteriza por la disminución de la resistencia de los huesos, aumentando el riesgo de fracturas, principalmente en las vértebras del hueso del muslo y de la muñeca, sin embargo, puede ocurrir en cualquier parte del cuerpo.

De esta forma, algunos síntomas y señales de osteoporosis son:

  • Dolor en los huesos y en las articulaciones;
  • Fragilidad ósea que aumenta el riesgo de fracturas;
  • Fracturas frecuentes, principalmente en las vértebras de la columna y del fémur;
  • Diminución de la altura 2 a 3 cms;
  • Dolor de espalda, causado por una vértebra fracturada o colapsada;
  • Postura encorvada con hombros caídos.

 

Factores de riesgo

  • Mala alimentación.
  • Tener los huesos delgados.
  • Tendencias hereditarias.
  • Escaso ejercicio físico.
  • Consumo excesivo de tabaco y alcohol.
  • Dieta baja en calcio.
  • Escasa ingesta de agua y minerales tales como: Calcio, Hierro, Fósforo y Magnesio.
  • Menopausia en el caso de las mujeres, ya que provoca la disminución de estrógenos.
  • El bajo peso corporal.
  • Enfermedades como la anorexia y la bulimia.
  • El tratamiento con determinados medicamentos.
  • La permanencia prolongada en la cama.

 

Prevención de la osteoporosis

Existen una serie de recomendaciones que pueden evitar o retrasar la aparición de la osteoporosis y disminuir el riesgo de que se produzcan fracturas.

– Practicar ejercicio de forma regular. El ejercicio, ya sea caminar, nadar, bailar, etc, fortalece los huesos y permite mantener la masa muscular, mejorando la fuerza y elasticidad de los músculos.

– Mantener una dieta rica en calcio y vitamina D. Diversos estudios han determinado que en España el 60% de las personas mayores tienen un déficit de vitamina D, una vitamina que resulta esencial para que el calcio y otros minerales puedan fijarse en el hueso.

– Prevenir las fracturas. Un entorno seguro en el hogar y la máxima precaución en la calle, así como una correcta educación postural, son imprescindibles para evitar las temibles fracturas.

– Realizar una densitometría de forma periódica. Es recomendable realizarla con una frecuencia de dos años, sobretodo en mujeres con factores de riesgo (mayores de 50 años, tras la menopausia o con antecedentes familiares) y en pacientes que toman corticoides de forma crónica.

– Usar protectores de cadera. Existen protectores de nylon reforzado, con forma de caparazón, que se adaptan al cuerpo mediante un soporte elástico. Gracias a estos protectores, en caso de caída se disminuye el riesgo de fracturas ya que se dispersan las fuerzas que se producen sobre la zona de la pelvis.

 

 

Prevención de la gripe en ancianos

Contraer la gripe es una experiencia desagradable, sin importar tu edad o tu salud genera y por ello, cada año las vacunas contra la gripe son una iniciativa importante del Ministerio de Sanidad.

Debido a los riesgos para las personas mayores la prevención de la gripe en ancianos es especialmente importante.

Cada año miles de personas de la tercera edad son hospitalizadas debido a la gripe y, por desgracia, algunos fallecen.

Los ancianos con edades a partir de los setenta u ochenta años están en mayor riesgo de gripe que las personas mayores de sesenta años, debido a la disminución de la inmunidad a las enfermedades a medida que envejecen.

Contagio de la gripe en ancianos

La gripe común (o estacional) es una de las enfermedades más contagiosas. Se contagia con “gotas respiratorias”, tos y estornudos. Alguien puede tocar algo con el virus de la gripe en él, como mandos de las puertas, teléfonos o manijas del carrito de la compra y luego tocar su boca o la nariz involuntariamente.

Y no es suficiente simplemente mantenerse alejado de otras personas que se sientan enfermas. La gente puede ser contagiada un día antes de que desarrollen cualquier síntoma y hasta cinco días después de enfermarse. Eso es parte del problema, la gente no se da cuenta de que tiene el virus antes de que realmente se sientan enfermos.

Los síntomas de la gripe incluyen fiebre, escalofríos, nariz congestionada, dolor de cabeza, dolor de garganta, tos, fatiga extrema y dolores musculares. Náuseas, vómitos y diarrea a veces están presentes, pero raramente son prominentes.

La gripe en la tercera edad

Si bien los adultos sanos pueden estar de baja por la gripe durante una semana completa, los ancianos corren el riesgo de enfermarse mucho más. Ellos son más vulnerables, una vez que tienen la gripe, suelen desarrollar complicaciones.

Debido a que la gripe en ancianos es realmente una enfermedad muy grave, porque no tienen lo que llamamos “reserva fisiológica” como las personas más jóvenes. Por lo tanto, las personas mayores se sentirán mucho más enfermos ante un caso de la gripe y corren un mayor riesgo de derivar en complicaciones.

Una de las complicaciones más graves es la neumonía viral primaria o la neumonía bacteriana secundaria. La mayoría de las hospitalizaciones y muertes por gripe en ancianos son una consecuencia de la neumonía y otros trastornos respiratorios.

Además, si una persona mayor tiene alguna condición crónica de salud, como insuficiencia cardíaca congestiva, enfermedad pulmonar crónica, incluso diabetes o insuficiencia renal, podrían ser exacerbados por la gripe. Y otra complicación común de la gripe es la deshidratación, por lo que beber una gran cantidad de líquidos es especialmente vital para los ancianos.

Tratamiento de la gripe en la tercera edad

La temporada de gripe normalmente se extiende desde octubre hasta finales de febrero, aunque algunos años se ejecuta en marzo y abril también. Se estima que entre el 10 y el 20 por ciento de la población contrae gripe cada año.

Una vez que alguien contrae la gripe, la única “cura” verdadera es descansar y beber muchos líquidos, aunque un médico puede prescribir algunos medicamentos antivirales que pueden evitar que el virus se propague dentro del cuerpo y acortar la duración de los síntomas.

Estos deben tomarse dentro de las 48 horas de la aparición de los síntomas de la gripe y tampoco son un sustituto de la vacuna contra la gripe.

Prevención de la gripe en ancianos

Mantenerse lejos del trabajo o de lugares llenos de gente mientras se está enfermo es importante para prevenir la propagación de la gripe a otros. Pero eso no es una opción para las personas de la tercera edad que viven en residencias de ancianos o centros de día, lo que hace que la prevención de la gripe sea mucho más difícil en estos centros para mayores.

Cuando se congregan grandes cantidades de personas en lugares cerrados, la transmisión es mucho más fácil.

Sin embargo, las residencias para mayores generalmente requieren que todos los empleados sean vacunados, lo cual es la forma más efectiva de prevenir la gripe. Y, es importante vacunarse contra la gripe cada año, porque el virus cambia ligeramente de año en año. Conseguir una vacuna contra la gripe un año y no el siguiente, no protegerá a alguien de la cepa de ese año.

Se deben hacer todos los esfuerzos razonables para vacunarse temprano en la temporada de gripe, pero no excesivamente temprano porque ocasionalmente la inmunidad desaparecerá antes de que termine la temporada de gripe, especialmente si la temporada dura hasta marzo o abril.

¿Qué pasa si un anciano está saludable y no siente que está “en riesgo”? Debe vacunarse igualmente. No hay ninguna razón para que un anciano saludable deje de vacunarse.

Un estudio de la Universidad de Michigan encontró que el aumento de las vacunas contra la gripe de los ancianos podrían salvar hasta 6.500 vidas en diez años. De hecho, las investigaciones de la Universidad Johns Hopkins demuestran que las inyecciones anuales de la gripe reducen la mitad de las muertes entre los pacientes del hospital.

Mientras que la vacunación es la prevención de la gripe más importante, solo tiene de un 70 a 90 por ciento de eficacia, por lo que algunas personas que reciben la vacuna seguirán contrayendo la gripe. Por lo tanto, para las poblaciones en riesgo, es especialmente importante que todos a su alrededor también se vacunen.

Eso incluye a todos los involucrados en el cuidado de los ancianos. Y al igual que las residencias de ancianos, los hospitales requieren que todos los empleados sean vacunados.

Aunque no es posible contraer la gripe de la vacuna inyectable estándar de la gripe, que se hace con un virus muerto, algunas personas experimentarán un brazo dolorido de uno a dos días y ocasionalmente fiebre.

Algunas personas creen que ciertos alimentos o vitaminas pueden evitar la enfermedad, si bien pueden hacerte más saludable en general, no son eficaces para la prevención de la gripe.

Durante la temporada de gripe, practicar una buena higiene puede ayudar a las personas a evitar la captura o propagación de la gripe. Lávate las manos con frecuencia, especialmente después de tocar las manillas de las puertas y los pasamanos de las escaleras de lugares públicos. Cúbrete la nariz y la boca al toser o estornudar siempre, e inmediatamente después lávate las manos. Y, por supuesto, manténte alejado de las personas que están enfermas.

Las personas que cuidan a los ancianos necesitan especialmente seguir este tipo de prevención de la gripe, es sentido común.

 

Síntomas del Alzheimer en la tercera edad

Algunos episodios esporádicos de pérdida de memoria son normal a medida que envejecemos, pero los síntomas de la enfermedad de Alzheimer son más que simples lapsos en la memoria.

Las personas con Alzheimer experimentan dificultades para comunicarse, aprender, pensar y razonar. Problemas lo suficientemente graves como para tener un impacto en el trabajo, las actividades sociales y la vida familiar de un individuo.

Asociaciones especializadas en Alzheimer han desarrollado una lista de síntomas comunes que te ayudarán a reconocer la diferencia entre los cambios normales en la memoria relacionados con la edad y los posibles síntomas que advierten del Alzheimer.

No hay una línea clara entre los cambios normales y las señales de advertencia de la enfermedad de Alzheimer. Siempre es recomendable consultar con un médico si el nivel de función de una persona parece estar cambiando.

Las asociaciones de Alzheimer creen que es fundamental que las personas diagnosticadas con demencia y sus familias reciban información, atención y apoyo lo antes posible.

A continuación detallamos los principales síntomas que advierten del Alzheimer en personas mayores.

Los síntomas

Pérdida de memoria. Olvidar informaciones nuevas es uno de los signos tempranos más comunes de la demencia. La pérdida de memoria general y el olvido de eventos importantes y pedir la misma información una y otra vez son también síntomas comunes de la enfermedad de Alzheimer en etapas tempranas.

Es común y, por tanto, no deben relacionarse con Alzheimer que los mayores olviden nombres o citas de vez en cuando y que los recuerden más tarde.

Dificultad para realizar tareas en el hogar. A las personas con demencia a menudo les resulta difícil planificar o completar las tareas diarias. Las personas mayores con Alzheimer pueden perder el control en la preparación de una comida, al hacer una llamada telefónica o jugando a un juego.

No indica síntomas de Alzheimer que un ancianos ocasionalmente olvide por qué entró en una habitación o lo que planeaba decir.

Nuevos problemas con la escritura o en la expresión oral. Las personas de la tercera edad con la enfermedad de Alzheimer a menudo olvidan palabras sencillas o sustituyen palabras inusuales, haciendo que su discurso o su escritura difícil de entender.

Pueden ser incapaces de nombrar “cepillo de dientes”, por ejemplo, y en su lugar pedir “esa cosa para mi boca”. No son señales de alerta del Alzheimer que una persona mayore a veces tenga problemas para encontrar la palabra correcta al hablar.

Confusiones con el tiempo y los lugares. Las personas que sufren la enfermedad de Alzheimer pueden perderse en su propio barrio, olvidarse de dónde están y cómo llegaron allí y, por tanto, no saben cómo regresar a casa. No debe preocupar que un ancianos ocasionalmente se olvide del día de la semana o hacia dónde iba, esos dos olvidos no serían preocupantes como signos de Alzheimer.

Disminución del juicio. Aquellos mayores con Alzheimer pueden vestir de manera inapropiada, usando varias capas en un día caluroso o poca ropa en climas fríos. Pueden mostrar un mal juicio, como derrochando grandes sumas de dinero con televentas o en juegos de apuestas. Sin embargo, no son síntomas de Alzheimer que un anciano tome una decisión cuestionable o discutible de vez en cuando.

Problemas con el pensamiento abstracto. Alguien con la enfermedad de Alzheimer puede tener dificultades inusuales para realizar tareas mentales complejas, como olvidarse de cuáles son los números y cómo deben usarse. No debe preocupar que un anciano tenga dificultades a la hora de contar el dinero ya que es común al envejecer y no son muestras de Alzheimer.

Cambiar las cosas de sitio y perder la capacidad de volver a encontrarlas. Una persona de la tercera edad con Alzheimer puede poner las cosas en lugares inusuales: una plancha en el congelador o un reloj de pulsera en el bote del azúcar. No debes preocuparte si tu querido anciano pierde las llaves o una cartera, si es capaz de recordar dónde es posible que lo perdiera y puede encontrarlo más tarde.

Cambios en el estado de ánimo o el comportamiento. Los cambios de humor también forman parte de los 10 síntomas que advierten del Alzheimer. Aquellos mayores con Alzheimer suelen mostrar cambios de humor rápidos sin razón aparente: de la calma pasan a las lágrimas, o a la ira o la agresión.

Pueden llegar a estar extremadamente confusos, ansiosos, miedosos o dependientes de un miembro de la familia. Al contrario, un anciano que ocasionalmente se sienta triste o malhumorado es normal, no tiene porqué vincularse con los 10 síntomas que advierten del Alzheimer.

Problemas para entender las imágenes visuales y las relaciones espaciales. Para algunas personas, un cambio en el procesamiento visual puede ser un signo de la enfermedad de Alzheimer temprana. Pueden tener dificultades para leer, complicaciones para valorar la distancia y determinar el color o el contraste, lo que puede causar problemas graves a la hora de conducir un vehículo.

Es importante no preocuparse, achacándolo al Alzheimer, con los cambios en la visión relacionados con las cataratas que es algo típico en las personas cuando entran en la tercera edad.

Dejar de acudir actividades sociales. Una persona con enfermedad de Alzheimer en etapa temprana puede evitar ser social debido a los cambios que está experimentando. Los ancianos con Alzheimer suelen alejarse de los deportes, de los eventos sociales y dejar de practicar aficiones que llevaba realizando toda su vida. Pueden volverse pasivos, sentarse frente al televisor durante horas, dormir más de lo habitual o no querer realizar actividades de la vida cotidiana. Tampoco debemos preocuparnos si el anciano a veces se siente cansado del trabajo o de las obligaciones sociales, esto no constituyen una advertencia del Alzheimer.

 

El cerebro y la música en la tercera edad

La forma en que el cerebro y el cuerpo procesan la música sigue siendo misteriosa. Al menos sabemos que la música se procesa en muchos niveles a la vez.

La música que tiene un significado personal para alguien o está relacionada con eventos históricos es un fuerte estímulo para atraer respuestas en las personas, incluso en las últimas etapas de la demencia. Aunque no sean capaces de decirte cuál es la canción, pueden moverse y sentir el ritmo.

Muchos investigadores han encontrado una fuerte conexión entre la corteza auditiva del cerebro humano y su sistema límbico, donde se procesan las emociones.

Este vínculo biológico hace posible que el sonido sea procesado casi de inmediato por las áreas del cerebro que están asociadas con la memoria a largo plazo y las emociones.

Gracias a la musicoterapia muchas personas con daño neurológico han aprendido a moverse mejor, recordar más e incluso recuperar el habla escuchando y tocando música.

En numerosos estudios clínicos de personas mayores con Alzheimer y otras formas de demencia, la música familiar y agradable, no la medicación, ha reducido la depresión; la disminución de la agitación aumentó la sociabilidad, el movimiento y la capacidad cognitiva, disminuyendo los comportamientos problemáticos.

En un pequeño estudio de 1986, solo la música provocó una respuesta física de aquellos pacientes con Alzheimer en etapa final medidos en ritmo cardíaco, respiración, parpadeo y movimiento de la boca.

Un estudio posterior que utilizó música en cuidados paliativos encontró que la música, procesada por muchas partes del cerebro, aumenta las posibilidades de activar vías neurológicas que el lenguaje por sí solo no puede.

Hay ciertas áreas del cerebro que están relativamente intactas incluso cuando una enfermedad progresiva como el Alzheimer se aplica. En particular, el sistema límbico. Y específicamente, el hipocampo, que conserva la memoria a largo plazo y ha conservado el impacto emocional.

La música desencadena estos recuerdos a largo plazo. Así que personas que no han hablado en años comienzan a cantar canciones que sabían en sus primeros años de adolescencia y en los años de juventud.

Cuando hacemos música activamente, en lugar de escucharla pasivamente, activamos otra parte del cerebro que controla el equilibrio y el movimiento, el cerebelo, además de las áreas cognitiva y límbica. Los musicoterapeutas pueden comenzar con la escucha pasiva, pero pronto involucran a la persona para que haya más partes del cuerpo activadas.

La música no solo puede ser un vínculo agradable con el pasado, sino también una conexión nutritiva con el presente.

Los familiares que día a día ven las pérdidas y la degeneración de primera mano necesitan algún tipo de esperanza, necesitan ver que hay formas de acceder al ser humano que aman. Para un cuidador o un miembro de la familia bailar o cantar con esa persona les da mucha más sensación de que hay [alguien] dentro del caparazón que la enfermedad ha causado.

Tipos de terapia musical

Existen dos tipos de musicoterapia: activa y pasiva. La música familiar y, lo más importante, agradable, provoca las mejores respuestas.

Los musicoterapeutas trabajan directamente con familiares, cuidadores y pacientes para encontrar la mejor música para el objetivo deseado de la terapia de demencia, como ‘mejorar la memoria’, ‘reducir la agitación’ o ‘mejorar las habilidades cognitivas’.

La música se puede usar de manera nemotécnica para resintonizar el cerebro y recordar ciertas tareas durante las primeras etapas del Alzheimer y la demencia. Pero en etapas posteriores, la música es más útil para mantener las habilidades motoras.

En todos los casos, se sabe que la música reduce la ansiedad y el estrés a la vez que aumenta la atención, la motivación y el enfoque.

A diferencia de la terapia de música pasiva, o simplemente de escuchar música en vivo o grabada, la musicoterapia activa utiliza instrumentos reales, como tambores, arpas, clavicémbalos o la voz, para involucrar a un paciente en el juego.

Un cuidador en una ocasión ayudó a un hombre con Alzheimer y su esposa a bailar por primera vez en años después de que ella tocara música de su juventud. El sonido y la vibración de la canción motivaron al hombre a mover sus piernas siguiendo el ritmo musical, mientras que antes de que comenzara la música, solo miraba al vacío.

 

Causas y prevención de fracturas de cadera en ancianos

Las personas mayores corren un alto riesgo de caídas, lo que puede provocar fracturas en la cadera. Suelen caer porque pierden su coordinación, tienen dificultad con su vista y tienen dificultades con su equilibrio.

Cuando caen, tienden a tener una mayor frecuencia de fracturas debidas a osteoporosis y a que sus huesos son más débiles.

Los factores de riesgo

Osteoporosis: Esta enfermedad hace que los huesos se debiliten, haciéndolos más susceptibles a la fractura. En los Estados Unidos, se calcula que 10 millones de personas ya tienen osteoporosis y el 80% de las afectadas son mujeres. En esta población, las fracturas de cadera pueden ocurrir durante simples actividades de carga de peso.

Género: Las mujeres pierden densidad ósea más rápidamente que los hombres debido a una disminución en los niveles de estrógeno después de la menopausia.

Herencia: Personas de huesos pequeños, caucásicos y los asiáticos tienen un mayor riesgo de sufrir de osteoporosis.

Nutrición: Una nutrición deficiente en la infancia aumenta el riesgo de fractura de cadera. Los trastornos alimentarios como la anorexia nerviosa y la bulimia dañan los huesos.

Consumo de tabaco y alcohol: Fumar y beber demasiado puede conducir a la pérdida ósea.

Medicamentos: Tomar cuatro o más medicamentos a la vez o tomar cualquier medicación psicoactiva son factores de riesgo fractura de cadera de ancianos.

Ambiente doméstico: Las alfombras y los cables eléctricos son peligros para producir tropezones, al igual que la falta de barandillas de escaleras, muebles inestables y la poca iluminación.

Condiciones médicas: Las siguientes condiciones pueden aumentar el riesgo de fractura de cadera de ancianos, ya sea a través de la pérdida ósea o aumentando el riesgo de caídas: trastornos endocrinos, como la diabetes tipo 1; desórdenes gastrointestinales; trastornos reumatoides; reposo prolongado en cama o inmovilidad; trastornos del sistema nervioso tales como enfermedad de Parkinson o esclerosis múltiple; la demencia; y la depresión.

Signos y síntomas de la fractura de cadera de ancianos

La mayoría de las veces, una persona sabe de inmediato que se ha roto la cadera. Por ejemplo, Alicia Sanz fue incapaz de ponerse de pie y fue descubierta por su hijo que la visitó para pasar el día con ella.

Por lo general, el dolor severo se siente en las áreas de la cadera o la ingle y la persona no puede caminar. Otros síntomas incluyen rigidez, contusiones o inflamación en el área de la cadera.

La pierna en el lado afectado puede parecer más corta que la otra o girar hacia fuera. Si la cabeza del hueso de la cadera está en el cuello del hueso de la cadera, la persona podría no saber que tiene una fractura de cadera, ya que esta ruptura puede ser menos dolorosa.

Debido a que las fracturas de cadera en los ancianos pueden poner en peligro su vida, asegúrate de que tu ser querido se dirija a un hospital inmediatamente. La cirugía para arreglar la fractura generalmente se realiza en 24 horas.

El médico examinador puede diagnosticar una fractura de la cadera simplemente a partir de los síntomas, pero una radiografía o resonancia magnética verificará la ruptura y mostrará el tipo de fractura.

Tratamiento: cirugía para la fractura de cadera de ancianos

Hay dos tipos principales de fracturas de cadera, y las personas mayores casi siempre se someten a cirugía para repararlas:

Fractura del cuello femoral
El cuello femoral está justo debajo de la bola (o cabeza) de la articulación de la cadera. Debido a que este tipo de fractura disminuye y puede a veces detener el flujo de sangre a la parte rota del hueso, la cirugía casi siempre se hace para corregirla. El reemplazo parcial de cadera, denominado hemiartroplastia, reemplaza la bola y el cuello femoral con una prótesis metálica, generalmente hecha de acero inoxidable o aleación de cromo-cobalto. Mientras que el paciente está bajo anestesia general o espinal, el cirujano hace una incisión. Se quita la cabeza rota y el cirujano limpia el cartílago y daña el hueso de la base de la cadera. El nuevo zócalo, que incluye una bola y vástago, se cimenta en su lugar. Los músculos y tendones se colocan alrededor de la prótesis y la incisión se cierra. Si el paciente tiene artritis o una lesión previa que ha dañado la articulación y son fisiológicamente sanas, se puede realizar un reemplazo total de cadera para una fractura del cuello femoral.

Fractura de la región intertrocantérica
Justo debajo del cuello femoral, aquí es donde el hueso del muslo se extiende. La fractura se extiende entre dos protuberancias llamadas trocánteres. Mientras que el paciente está bajo anestesia general o espinal, el cirujano hace una incisión en el lado del muslo. Los huesos del paciente son manipulados para corregir su posición. Un tornillo grande llamado un clavo de la cadera se coloca a lo largo de la rotura y para arriba en la cabeza femoral. Este tornillo se sujeta a una placa de metal que se fija al exterior del muslo usando varios tornillos más pequeños. Esta placa y tornillo ayuda a los huesos a sanar, comprimiéndolos para que crezcan juntos.

Un tercer tipo de rotura, llamada fractura asubtrocantérea, se produce en el hueso del muslo o el fémur y es bastante rara. La reparación quirúrgica es similar al sistema de placa y tornillo utilizado en las fracturas intertrocantéricas, aunque el período de recuperación es mucho más largo.

Prevención de la fractura de cadera en personas mayores

Idealmente, se pueden prevenir las fracturas de cadera en los ancianos. Las personas que se han roto una cadera también tienen una buena oportunidad de caer de nuevo. Tú puedes ayudar a que esto no ocurra asegurándote de que el ambiente familiar de tu ser querido sea seguro, además de confirmar que se mantiene lo más saludable posible.

Hogares, centros de rehabilitación y residencias de ancianos todos deben estar a prueba de caídas. Aquí incluímos las siguientes recomendaciones:

  • La iluminación no debe ser demasiado tenue o demasiado directa y los interruptores de luz deben ser accesibles.
  • Las alfombras deben de desaparecer del las zonas de paso de un anciano.
  • Los baños deben tener una silla para bañarse y suelo antideslizante, las barras de agarre deben colocarse donde sea necesario y el asiento del inodoro debe ser lo suficientemente alto para facilitar a la persona mayor sentarse y levantarse.
  • Las sillas deben ser estables (sin ruedas) y tienen que tener apoyabrazos.
  • Los artículos de cocina que se utilizan con frecuencia deben estar al nivel de la cintura o en los estantes bajos, una alfombra de goma debe colocarse delante del fregadero y cera antideslizante debe ser utilizada en el suelo.
  • Las escaleras necesitarán pasamanos y los escalones no deben ser resbaladizos.

 

catala

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