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Archivo mensual: febrero 2017

Cómo mantener en forma la memoria en la tercera edad.

La memoria es un proceso mediante el cual se puede, registrar, codificar, almacenar, acceder y recuperar la información que en la práctica cotidiana se va adquiriendo.

Por lo tanto constituye para las personas una guía que fundamenta su conducta. La pérdida de la memoria es una amenaza siempre presente para los adultos mayores.

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A continuación vamos a considerar los factores más frecuentes en los que se da pérdida de memoria y cómo estimular nuestro cerebro mediante ciertas actividades mentales y físicas.

 

Factores que influyen en la pérdida de memoria

La angustia y la depresión, el aislamiento y la inactividad.
Medicamentos que pueden interferir con la atención y eventualmente, producir daños cerebrales.
Enfermedades cerebrales: Alzheimer, lesiones vasculares o de otro tipo.
La memoria es como un músculo. Se debilita si uno no lo cuida y ejercita, entonces lo mejor que se puede hacer es entrenarla ya que la estimulación mental tiene como fin frenar o retrasar el deterioro que llega con la edad.

 

¿Qué es la estimulación cognitiva?

La estimulación cognitiva consiste en trabajar las capacidades cognitivas como son la memoria, el cálculo, la atención, el razonamiento…mediante ejercicios escritos u orales.

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El principal objetivo de la estimulación cognitiva es mejorar o bien mantener dichas capacidades.

Para mantener nuestras capacidades cognitivas en forma debemos ejercitarlas todos los días. 

Actualmente es el principal tratamiento para relentizar en la medida de lo posible la evolución de las demencias.

Todas las personas mayores aunque no tengan demencia, ni perdidas de memoria deben trabajar estas capacidades, bien mediante ejercicios de estimulación cognitiva o bien jugando a juegos nuevos, aprendiendo idiomas, a tocar instrumentos, algún deporte… ya que con la edad el cerebro también pierde capacidad.

 

 

Actividades para ejercitar la mente

Ser constantes y realizar una serie de actividades de lo que llamamos gimnasia cerebral es clave. Ésta consiste en una serie de movimientos corporales sencillos que activan o interconectan ambos hemisferios del cerebro, logrando las condiciones óptimas para realizar otras actividades y así mantener el cerebro activo, ya que se ha demostrado que cuanto más se utilice este órgano, más disminuye la posibilidad que se presenten fallos en sus funciones.

Estos movimientos y actividades ayudan a lograr la comunicación entre el cuerpo y el cerebro, lo que significa eliminar del organismo estrés y tensiones al mover la energía bloqueada y permitiendo que la energía fluya fácilmente por el complejo mente-cuerpo.

Estos sencillos “desafíos” o ejercicios pueden ser desde ducharse con los ojos cerrados a tratar de utilizar la mano contraria para realizar alguna actividad, leer en voz alta un texto o cambiar rutinas y aprender cosas nuevas.

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Con actividades tan sencillas como estas conseguiremos mantener un nivel constante de actividad intelectual y, por lo tanto, mejoramos nuestro estado de ánimo.

Si a esto le unimos un componente social, participar en talleres, ya sea la pintura y dibujo, por su capacidad de activar y mejorar la perspectiva del espacio y la creatividad, y otras actividades manuales, nos serán de mucha utilidad para mantener nuestra mente en forma y, además, podremos compartir nuestras vivencias e inquietudes con personas de la misma edad que tienen inquietudes, problemas o aficiones similares.

Cualquier forma de aprendizaje es ejercicio para la materia gris. En principio no importa lo que se aprenda; lo importante para un entrenamiento positivo es mantener la mente ocupada con unos conocimientos que le permitan repetir y memorizar ciertas materias de aprendizaje.

Estudios han demostrado que los programas de ejercicio físico mejoran el rendimiento mental.

A menudo, los trabajos manuales u otros pasatiempos creativos ofrecen excelentes oportunidades de ampliar sus conocimientos y ejercitar sus capacidades mentales.

Sin embargo, también sirven los sudokus, los crucigramas, los juegos de palabras, el ajedrez u otros ejercicios mentales para mantener la agilidad de las células grises.

Por otro lado, los estudios han demostrado que los programas de ejercicio físico mejoran el rendimiento mental.

Aumentan la imaginación espacial, las capacidades de orientación y concentración y la percepción corporal, y contribuyen a vivir de forma activa y a aprovechar su entorno de manera consciente y participativa, por no hablar de las numerosas ventajas que tienen para el sistema circulatorio, la resistencia y el riego sanguíneo.

Diagnóstico y cuidado de la piel en la tercera edad

Los trastornos cutáneos, son un problema frecuente en las personas de edad avanzada, considerándose que un 40%, y en algunos estudios hasta un 60%, de los ancianos presentan algún tipo de patología cutánea.

Esta distinta incidencia, está influenciada, porque muchas veces, los ancianos, consideran como normal en el envejecimiento la aparición de lesiones cutáneas y no las consultan.

 

¿Cuáles son estas enfermedades?

Existe una amplia variabilidad de problemas dermatológicos, que pueden afectar al anciano, con una amplia variabilidad en la expresión y con unas características típicas de cada enfermedad cutánea o sistémica:

  • Problemas cosméticos, como son las arrugas.
  • Problemas molestos como es el síntoma más frecuente en los ancianos, el prurito o sensación desagradable que produce el deseo de rascarse la piel para obtener alivio, que suele deberse a la piel seca o xerosis, empeorando por la noche, en invierno, con la baja humedad y altas temperaturas.
  • Problemas que pueden amenazar su salud, o afectar de manera adversa a su calidad de vida, como las neoplasias, infecciones, eczemas, reacciones secundarias a medicamentos.

 

¿Cómo se diagnostican las enfermedades cutáneas en el anciano?

Se diagnostican de la misma forma que en el joven, a través de:

  • Visión directa de la piel: En muchos casos, su médico de familia o su geriatra, a través del examen directo de la piel, podrá detectar y diagnosticar que tipo de enfermedad padece usted, atendiendo a cuatro características básicas en cualquier lesión cutánea: su distribución, tipo de lesión, forma y disposición.
  • Historia clínica detallada: Usted deberá responder a su médico, a las siguientes preguntas:
  • Dónde comenzaron, cómo se extendieron, cuánto duraron, cómo y con qué mejoran o empeoran, sus lesiones cutáneas.
  • Síntomas relacionados con la erupción, como prurito, escozor, dolor, entumecimiento, o generales como fiebre, malestar general, dolores articulares.
  • Tratamientos recientes o habituales.
  • Enfermedades cutáneas o sistémicas, anteriores o coexistentes.
  • Historia de alergias, exposición a agentes físicos o químicos.

Es fundamental, que usted se autoexplore la piel de todo el cuerpo, y acuda a su médico si observa, sobre todo, la aparición de las siguientes características en una lesión pigmentada, por el riesgo de ocultarse un melanoma: de la misma forma que en el joven, a través de:

  • Asimetría: una mitad es diferente a la otra.
  • Bordes Irregulares: terminaciones dentadas, desiguales o poco nítidas.
  • Cambio de Tamaño: un diámetro mayor de 6 mm.
  • Cambio de Color: pigmentación no uniforme, tonalidades marrones y negras, con toques rojos, violetas y blancos.
  • Cambio de Aspecto: descamación, supuración, sangrado, picor, variación de volumen, sensibilidad o dolor.

Por tanto las lesiones cutáneas del anciano, no deben ser catalogadas como banales por el solo hecho de su lenta evolución y / o aspecto benigno.

En caso de duda, su médico le remitirá al dermatólogo, quién considerará la conveniencia de realizar otras pruebas como es la biopsia cutánea, cuando: no sea posible establecer un diagnóstico preciso, no respondan las lesiones al tratamiento pautado por ser persistentes o resistentes, o bien, cuando se sospecha malignidad de las lesiones cutáneas.

 

¿Cómo cuidar la piel del anciano?

Fundamentalmente se basa en:

Cuidados Básicos de la piel:

  • Higiene correcta diaria con agua tibia. Utilizando jabones inodoros, de Ph neutro como los de avena, ya que quitan menos la grasa de la piel.
  • Secado correcto de la piel, sobre todo a nivel de los pliegues cutáneos, para evitar las maceraciones y aparición de infecciones como la candidiasis.
  • Los baños no deben ser prolongados, evitando el agua caliente.
  • Evitar ropas de lana o de poliéster que puedan ser irritantes.
  • Es necesario una correcta hidratación y nutrición.
  • Aplicar una loción hidratante pesada como el agua en aceite, o una crema emoliente sobre la superficie húmeda.
  • Cuidado con los medicamentos o la exposición a sustancias químicas. Evitar el alcohol y el tabaco.

Tratamientos específicos del envejecimiento cutáneo:

  • Cosméticos hidratantes, reafirmantes, y nutrientes, para mantener la hidratación y corregir déficits secretores, así como estimulantes del metabolismo celular.
  • Retinoides tópicos (peeling químico), que provocan una agresión controlada con el fin de eliminar la piel dañada y causar una regeneración a partir de los anejos.
  • Treíntoina: mejora la aspereza, la flacidez, arrugas finas, hiperpigmentación, léntigos solares y telangiectasias. Su mejoría comienza a los tres meses, y es máxima al año de aplicación.
  • Acido Glicólico: mejora las arrugas superficiales, hiperpigmentaciones, verrugas seborreicas, y queratosis actínicas.
  • Adapaleno.
  • Producen como efectos secundarios, enrojecimiento, blanqueamiento de la piel.
  • Lifting: despegamiento de la piel y estructuras subyacentes para eliminar la piel sobrante. Puede ocasionar hematomas, disminución de la sensibilidad, y cicatrices.
  • Tratamiento específico de las lesiones cutáneas, mediante fármacos, como esteroides en dermatitis, antibióticos en infecciones, o cirugía, crioterapia con nitrógeno líquido.
  • Prevención: La mejor curación es la prevención. Es esencial la fotoprotección, a través de los filtros solares, de aplicación tópica, que absorben la energía solar y la trasforman en energía calórica. Se debe adaptar el índice de protección al fototipo de piel del anciano. Este índice, indica el tiempo máximo que puede estar expuesto sin quemarse. Actualmente, se recomienda a partir de un índice a partir de 15-20.

 

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